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Sueños Lesbianos

18 septiembre 2014

s640x480Soñe que me encontraba con Hyde, de That’s 70’s Show. No con el actor, sino con el personaje de Hyde. Él parecía conocerme de hace mucho tiempo, me trataba con mucho afecto. Le decía que era admiradora de su modo de ser y de pensar, y él también  admitía tener una innegable atracción hacia mí. Me invitaba a ir “a su casa”, pero por la forma en que se iban desenvolviendo los hechos, era natural que aquello iba a terminar en la cama.

Al pasar, había una  guapa rubia, no despampanante, pero simpática, el cabello del color de la paja sucia, pero con una carita de niña y labios mamadores, de tetas grandes,  evidentemente algo pasada de peso, pero sin llegar a obesa, quien “Hyde” me presentaba como “su novia”:

-________, ésta es Dulce, ella escribe en…

-Ah sí-lo interrumpía ella- Conozco tu trabajo- me decía ella. Yo le decía que me halagaba mucho, y que la encontraba muy guapa.

La saludaba de un beso que iba a las comisuras de sus labios, pero que ella recibió en la boca, lentamente abrió los labios. Se sentía muy bien. “Hyde” se limitó a sentarse en un sillón cercano y a ver el espectáculo.

Acariciaba sus senos (¿ya estaba desnuda,  o se quitó la playera mientras la besaba?), mientras ella hacía ruiditos de placer, me metí su pezón rosado a la boca y lo chupé con cuidado. Ella gimió. Cada una empezó a desvestir a la otra lentamente, hasta que quedamos desnudas. Entonces le metí dos dedos  en su vagina y empecé a hacer movimientos como si llamara a alguien. Ella empezó a gemir más fuerte (pinche vieja escandalosa), y no me dí cuenta cuando estábamos los tres en la cama. A pesar de que “Hyde” se despachaba él mismo y se turnaba entre darnos placer a una y otra,  los estelares nos lo estábamos disputando ella y yo, el mayor protagonismo era entre nosotras y las cosas que ella me hacía.

Desperté muy bien, a gusto y descansada. No puedo decir que me siento homosexual. Aunque tampoco me he sentido nunca muy heterosexual.

Sueños de Mar

18 septiembre 2014

Soñé que me bañaba, desnuda, en el mar, en las escolleras(¿Portugal, Italia, la costa griega?)

Un muchacho, muy coqueto, me hacía señas, para que saliera del agua. No voy a salir, le dije. Entonces él se sentó en las piedras, para contarme como se había subido a mil barcos, estado en varios motines, y matado a muchos hombres. Una aleta de tiburón pasó MUY cerca, él se asustó muchísimo:

-¡Sal del agua! Hay un tiburón justo detrás de tí !!
-Pendejo. Es mi cola – le dije, antes de sumergirme para siempre, en el Solitario Atlántico.

Más allá de las colas (con apéndices de escualo o no) quiero hacer énfasis en lo simbólico del sueño. A veces me siento percibida como una mujer más, una cara bonita o unas buenas tetas, pero no alcanzan a ver (literal) hasta dónde me llega la cola

¿Y tú que &%$ estás mirando?

5 septiembre 2014

10153788_280456375457278_237748925702688337_nTe pillo mirando mis tetas.  La verdad es que no te culpo; son unas tetas bastante bonitas; no son enooormes, monstruosas, pero tampoco  pequeñas, tienen, digamos, un tamaño que abarcarías con las manos (tetas ergonómicas, jajaja); son redondas, con su pezón ligeramente oscuro que se eleva, orondo…¡Bueno! Qué puedo yo decir,  es una escena tan vieja como el mundo; una mujer sentada en el camión, leyendo (o fingiendo que lee), y el hombre frente a ella, de pie,  en un ángulo idóneo y yo, sintiendo el calor de tu mirada que perfora tela y prendas, que se detiene en la curva rotundamente insinuada, en la piel entre los pechos, tan delicada, la areola apenas bordeando las costuras. Siento tu mirada no como un manoseo grosero, sino como una caricia suave y envolvente,  lentamente me despego de la lectura, y miro hacia tí, voy subiendo poco a poco, primero el pantalón (¿es eso una erección incipiente?), luego la chamarra de piel sobre la camisa (vas muy bien vestido para ser tan casual) y finalmente sí, ahí estás tú. Vaya, eres bastante guapo, y tu sonrisa es abierta y sincera, tanto que sonrío yo también antes de escuchar tu voz, tronadora, viril:

-¿Usas mucho este transporte?

-Sí, todos los días, ¿y tu?

-También. ¿Qué haces saliendo de aquí?

-Nada, sólo voy a casa.

-¿Es muy lejos?

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Cuerpo Doloroso

2 septiembre 2014

Tuve un sueño hermoso, tétrico, terrible, y profético. El cual es el siguiente.

Iba por la calle, con mi tía Lu, y mi abuela*, solo que… no era mi abuela. Es decir, tenía el cuerpo, las facciones, la expresión seria de mi abuela… pero NO era ella. Me detenía a pensar y le decía a mi tía:

-Oye, a quien en realidad llevamos es un clon de mi abuela, ¿verdad?

-No exactamente. Tu abuela falleció antes de que hubiera esa tecnología. Más bien antes de que la clonación estuviera disponible para el ciudadano de a pie, y resultaba demasiado cara. Además no había forma de almacenar su psique, sus recuerdos, ni vivencias ni nada. (mi abuela fue cremada) Lo que tienes frente a tí es un “cuerpo doloroso”.

 -Ah si, -le decía yo,-¿cómo es eso?
 
-Pues como no se pudo almacenar a tiempo su psique, hicimos un proceso invertido. Se guardó un demo la conciencia colectiva de tu abuela, es decir, los recuerdos y memorias que de ella tenemos todos los que la conocimos, de ese modo tiene ciertos rasgos con la que fue tu abuela, pero sí… Es un método no exento de lagunas, pero… en nuestra tecnología… es lo más cercano a “tenerla” con nosotros…
 
-¿Y porqué “doloroso”… ¿le duele a ella?-la interrumpía yo.
 
-No. Abrázala, bésala, dile que la amas.
 
Abrazaba yo a mi abuela, la besaba, le decía mi amor, pero “la abuela”, no me abrazaba, no devolvía mis besos, parecía desoírme.
 
-¿Ves? Me decía mi tía.- Es doloroso… pero para nosotros…
 

*La cual, debo decir, lleva varios años fallecida.

Jean “El Angoleño”

23 agosto 2014

279751-ay_papi_-Alors, parlez-vous francais?

-Pas francais, c’est creole…

Así fue como supe que Jean no era, como sugería su apodo, “angoleño”, sino haitiano, y que la sensual lengua que yo había supuesto francés, era en realidad, criollo.

Jean trabajaba como pinche en un restaurante italoamericano, y estudiaba mecatrónica en el Poli. Su hermoso color ciruela debía ser por lo menos llamativo, pero siendo México un país tan racista, seguramente pasaba desapercibido, y a lo mejor, hasta discriminado. Había llegado, junto con su amigo, de nombre que jamás pude pronunciar, pero a quien llamaban simplemente “Ollie”, mucho antes de la catástrofe en la isla.

Siempre que iba me los encontraba, y no tardé en darme cuenta que los dos antillanos se quedaban mucho tiempo más que el sugerido conmigo. Yo no quería tomar partido por ninguno, los dos me parecían guapísimos (cómo elegir entre Will Smith y Lenny Kravitz);  y de hecho los habría tomado por hermanos gemelos: correosos, esbeltos, con un hermoso cráneo y cabello rizado que formaba anillos cerradísimos  en sus cabezas afiladas,  ojos enormes, elocuentes, dientes blanquísimos.

Mirando al techo, desnuda, miré sus cuerpos desnudos, que parecían esculpidos en chocolate. Va a ser medio difícil zafarme sin que se den cuenta, Ollie me había rodeado por las caderas y sentía su miembro, fláccido, entre las nalgas. Jean se había dormido con mi pezón en los labios. Va a ser muy difícil.

Camino a casa, quise recordar en orden todo lo que pasó. Habíamos follado, valga, como en una orgía de negros, cierto, pero no sólo eso. Al parecer la temática porno está sobreexplotada, al parecer todo el mundo espera que se comporten como animales ¿qué acaso los blancos no lo hacen?, miré sus palmas, que eran tan pálidas como las mías, miré sus glandes, que eran  casi rosados. Ollie tenía unas manos de ángel, con las que sabía dirigir y guiar a una mujer en la danza horizontal, marcando el ritmo, pero con una suavidad inesperada; Jean me decía unas palabras hermosas,  incomprensibles, pero tremendamente  tiernas cuando estaba dentro de mí, “estás deliciosa, adentro está muy suave, y tibio ¿sientes esto, te gusta que haga esto?” creí entender, pronto estuve confundiéndome entre dos pieles que eran una, que se fundían en una sinfonía a ratos tempestuosa, pero siempre cadenciosa; Ollie era un vendaval, Jean era la voluptuosidad misma, y al pensarlo, volví a sentir sus dedos, como si estuviera dentro de mí, los sentí incluso moverse dentro de mi vulva con una deliciosa violencia. Debe ser un acto reflejo, pensé, como cuando a quienes les amputan un miembro, “sienten” calambres, dolor en la mano ausente, en el pie fantasma. Sentía dedos fantasmas, replicando sus movimientos, cerré los ojos y ahí estaban los dos, diciéndome delicias al oído.

No dejo de pensar, que harían hermosos bebés.

Lo sacro y lo profano. Iconografía Religiosa

18 agosto 2014

Siempre me ha seducido la idea de tener una casa libre de la llamada iconografía religiosa, no sólo por el seductor ideal de la Revolución, de separar del campo del arte la ideología cristiana, que por siglos ha parecido en sólido e indisoluble matrimonio, es decir, negar su visión decadente del sufrimiento y expiación de la carne, mediante la purificación del tormento y la muerte, y sublimado a puro espíritu.

Sin embargo, la ideología cristiana, ha permeado (quizá más para mal que para bien), la cultura, y si bien no la ha infliuenciado del todo, sí tiene una contribución importante. Es necesario revisitar el arte sacro, pero desde la perspectiva posmarxista; a partir de la clausura del idealismo cristiano (no de la ignorancia del mismo), el idealismo hegeliano.

Bajo la crítica kantiana a la razón pura y la crítica del juicio, se instala un campo de especulación en los márgenes de la iconografía religiosa, ésta se enclaustra; aislada de su proceso ideológico, los iconos religiosos, despojados de su carácter trascendental, devienen en meros fetiches.

Debo decir, que desde niña, me daba horror el suplicio de Cristo, el sangrado por sus muchas heridas, la expresión doliente, los clavos que perforaban carne y hueso, la agonía sin piedad. Me imagino que dios debe ser un cabrón sádico para exigir el dolor sublimado de cualquiera, de su hijo, cuantimás. Me imagino que toda la bola de gilipollas aquí presentes, exigiendo que le rindamos pleitesía a este pobre cabrón, quiere que lo hagamos más por miedo, que por convicción. Estaba yo muy chica, pero era contestataria. Me impresionó hondamente. Hasta la fecha me dan horror los crucifijos, pero me he dado cuenta que no era por las heridas, sino por el subyacente ideal cristiano.

Last Supper

Este es el cuadro más parecido que pude encontrar al que ví en la galería de arte.

Sin embargo, debo decir que sí creo en Jesús, no como el Cristo (“Ungido”) literario y salvador (es decir,  el que era hijo de dios, y el fenómeno de feria, que convertía el agua en vino, y multiplicaba panes y peces y curaba la lepra), sino como en la figura o figuras, que, harto de la presencia de Roma, simplemente hizo lo que muchos antes que él, como los Sicarii* y los Zelotes (movimiento armado con el que los judíos no sólo se atribuyen la invención de todo, sino también del terrorismo); que se iban al monte armados con piedras y palos a retar  al Ejército más sofisticado de esa época, pero con un ideal novedoso y diametralmente opuesto al nacionalismo de Judas el Galileo“Ama a tu prójimo como a ti mismo”, “pon la otra mejilla”, “mi reino no está en la tierra”.

Hay un libro divertidísimo de Sigmund Freud (Moisés y la Religión Monoteísta), donde compara a Jesús con otros héroes y profetas anteriores a él (Hércules, Paris, Moisés, Buddha, ad infinitum…) y las características que comparten; su origen divino, profetizado y oculto, su persecución desde que es un bebé, la matanza de inocentes, la soledad en el desierto, la tentación del maligno, la predicación, los “milagros”,  la expiación, la asunción, etcétera. Muchos de estos capítulos son comunes a esos personajes, sin embargo, para que Jesús viniera a diferenciarse de todos ellos, era necesario, valga, que se distinguiera. Todos eran dioses vueltos carne. Jesús es carne vuelta espíritu. Una parte muy curiosa, (e improbable) consiste en que Barrabás era, quizá un líder zelote, preferido y amado por la gente, y que Judas Iscariote, provenía de los Sicarii por la manera de referirse a el  derivado de ishi-karioth (sica, el  puñal curvo de los Sicarii). Esta última idea sólo viene en el Evangelio Etíope, descartado por la ” versión oficial”.

No me cabe duda que hay un Jesús literario muy diferente al Jesús real, fomentado más que nada por la biblia, pero es improbable; (necesitamos probar que existió un personaje o personajes, que vivió, predicó, etc) . Al contrario, para creer en el Jesús literario (y por ende,  a la biblia) no necesitamos nada más que nuestra ingenuidad. Creo que hubo un rebelde (o rebeldes) que un día instó a levantarse contra Roma, pero no con piedras ni palos, sino con la revolución del espíritu; y es que muchos olvidan, que la época en que surgió Cristo, fue una época sangrienta, de revolución y disidencia política.

Todo esto lo escribo a colación, porque, a pesar de todo, he considerado poner un cuadro en mi casa, una Última Cena, que descubrí por feliz serendipia en un bazar de arte. Pero no con el espíritu kitsch de muchas casas mexicanas,  NO con la versión, repetida y parodiada ad nauseam, de Da Vinci. En su momento fue revolucionaria presentar a los participantes sentados a la europea, en una mesa alta, en sillas,  artificialmente, todos de frente, de manera que “salieran en la foto”; es el momento donde Jesús dice a sus discípulos que uno de ellos lo va a traicionar.

Me interesa una versión donde todos están sentados en círculo, o en forma de U, de una manera mucho más natural (y por tanto, más realista),y a la oriental, es decir, sobre cojines y mantas en el santo suelo, con los alimentos en una mesa baja. Los sentados, Jesús incluidos, son doce, en ese momento reparamos en la sombra en la pared; es Judas que está saliendo, el momento que acabamos de describir, acaba de pasar. La iluminación permite inferir que está próximo el crepúsculo. Jesús no está en el centro, sino que es tangencial; sólo reconocemos porque está en el acto de partir el pan (“sigan haciendo esto en memoria de mí”, parece decir), su rostro no es sufrido ni doliente, sino luminoso, tiene un resplandor especial como el que a veces tienen las personas, los discípulos lo contemplan arrobados, y por tanto se hace más humano y creíble, y más seductora su ideología.

Si alguien sabe dónde puedo conseguirla, se agradecerá el informe.

*de donde ha devengado la palabra moderna sicario como sinónimo de asesino.

LOBA

12 agosto 2014

loba-premio-gran-angular-2013-internacional-veronica-murguiaPara mí fue una sorpresa toparme con LOBA, de la escritora mexicana Verónica Murgía, ya que la fantasia épica es un género difícil de encontrar en nuestro idioma, y cuantimenos en nuestro país, pero escrito por una mujer, ya es una hazaña. No se puede decir que sea un género muy estimulado y desarrollado.

Conoceremos la historia de Soledad, princesa de Moriana e hija heredera del Rey Lobo, que está maldito y no puede engendrar descendencia masculina por un hechizo de los magos del país vecino, Alosna. Despreciada por su padre, y disminuida por su indiferente madrastra y su arrogante hija, Soledad toma el camino de las armas, en el cual ha sido instruida, para defender el reino, y también para desentrañar una rancia rivalidad entre los países vecinos.

 

Un punto en el que quiero hacer de hincapié es en la narrativa tan rica de la autora, que puede llegar a extenderse, pero sin embargo esbozando muy bien a los personajes. Sumamente detallado, se nos describe  los territorios esclavistas y bélicos de Moriana, de sus enemigos los Tungros de Tarkán que codician  Moriana y los magos Alosleños, que por todo medio han evitado un encuentro directo con Moriana, ya sea poniendo un muro mágico en las fronteras, o evitando la progenie varonil del anciano Lobo.

Hasta que un joven mago intenta invocar un dragón, para la desolación de Moriana. Es entonces cuando inicia la aventura épica de la princesa guerrera, quien recorrerá lugares incógnitos y también territorios como  el amor, pero más importante, de una gran verdad y del descubrimiento de sí misma, los personajes irán madurando y creciendo conforme sigue avanzando la novela.

Como una metáfora de la violencia mundana, y la codicia  que pone precio a la vida, Murgía ha desarrollado con maestría un relato hermoso, rico, y bien hilado, pero con la característica que puede llegar a ser pesado, sobre todo para los lectores muy jóvenes o para los que no estén muy familiarizados con el género.  El léxico es rico, pero poco común en el vocabulario de las personas, de modo que a ratos la novela se “siente” larga. Por otro lado, si están buscando sagas más maduras, tramas más complicadas, y personajes más adultos, quizá deban leer Una Canción de Fuego y Hielo, que tiene temas más “fuertes” (el incesto, violaciones tumultuarias, vívidos desmembramientos, sensaciones voluptuosas, etc)

Aunque está clasificado como literatura juvenil, por ratos puede ser muy descriptivo, pero sin duda enriquecido con muchos detalles, Murguía desarrolla un relato  bien hilado, entretetejido y sin duda con escuela, y enriquecido por guiños que serán reconocidos por los lectores más maduros.

Ganó  en 2013 el premio Gran Angular de Literatura  Juvenil que organiza SM.

 

 

 

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