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Calipigea

21 octubre 2014

1549578_1007005449324850_4691509387389081396_nDe tantas cosas que me han llamado (culona, nalgona, “buen cabús”, ad infinitum), él tenía un nombre para llamarme: Calipigea, y yo,  que había leído aquella palabra en obras tan oscuras como para que cualquier otro coetáneo las conociera, y volteé, mitad sorprendida, mitad halagada, para mirarlo con mi sonrisa más feliz y un poco idiota; y fue tanta su originalidad y su desparpajo, que reímos ambos,  contenta de conocer esa palabra lo suficiente como para sentirme halagada, contenta de saber que él conocía esa palabra, y contenta de que él supiera que yo conozco esa palabra, desde entonces  nos unió esa feliz complicidad.

Y es que no nos enseñan a reaccionar cuando un hombre nos dice “Eres verdaderamente calipigea”, cuando dice que nuestras nalgas son tan divinas que recuerdan a las de Venus, como en cambio sí estamos acostumbradas al insulto grosero de “Con esas nalgas, lléname la boca de pedos”.

Le gustaba verme con el pantalón de pana entallado, con los leggins hipnóticos, con los shortcitos que dejaban ver los dos hoyuelos arribita. Le gustaba frotarse contra ellas hasta hacerme sentir su erección, su otro latido, el hervor de su sangre.

 

 

Me Cogí a un Virgen

21 octubre 2014

confused-girl-2O al menos eso dijo él, y le creí. Le creí porque dudó en tomar mis pechos entre sus manos, hasta que ahí se las puse y los palpó suavemente, casi con temor, le creí porque él no acababa de creérselo cuando abrí mis piernas como una orquídea carnívora en torno a sus caderas recortadas y las cerré como tenazas, atrayéndolo a mi centro, le creí cuando no acertaba a abrir el paquete del condón con manos sudorosas y dedos temblorosos, le creí porque no acertaba a ponérselo. Hace ya tantos años de eso.

Yo también lo era, aunque no tanto. Lo cierto es que él no era ningún menor de edad, tenía 18 años y yo 17 (la menor era yo), pero en todo caso no preguntó nada. Por supuesto  yo estaba tan o más aterrorizada (la excitación aún así, era  más que el miedo) que él, pero decidí no mostrarlo, cuando me lo metí en la boca; tenía un resabio salado, fuerte, acre como debe ser el humor masculino, y es que entonces yo no sabía que, igual que el caviar, es un gusto adquirido. Por supuesto que a él no le importó nada, respirando con la boca como estaba y bañado en su propio sudor, yo contemplando su éxtasis con delectación. Con dos dedos apreté la punta del preservativo como un pezón,  para sacarle el aire, con la otra lo jalé y se lo desenrrollé. Lo mismo que tocar un hierro encendido.

Si he de ser fiel a la verdad, la primera vez no acertó (a algo, en fin, tendré que ser fiel, porque ni a mi misma pude), pero casi nadie acierta esa primera vez, ambos mortalmente nerviosos, él en carne viva, una química innegable, fue hasta la segunda o tercera estocada, que embistió, y lo sentí, entonces sí, con tanta seguridad, ocupando mi espacio, abriéndome, llegando al fondo de todo placer, llenándome.

Me agradó “verlo” hace relativamente poco; vestido simplemente con jeans y una chamarra de motociclista, una barba de dos días (pero bien perfilada) que lo hacia ver descuidadamente guapo. Cuando le hablé, la voz le salió como un estertor nervioso, cuando lo toqué, tembló, cuando lo besé, supe que sería mío. Había estado trabajando en su cuerpo, pues a los treinta y cinco años tiene un cuerpo que ya quisieran muchos de 20; el pecho duro, el trapecio bien delineado, las nalgas firmes, el hueso de la cadera afilado,  su vientre tenso, y a pesar, de no tener aún marcados los famosos “cuadritos”, ps si se notaba el esfuerzo.

“Ah, pero querías chingar, ¿no? ¿No viniste a eso, cabrón, no viniste a chingar, puta madre?”, le gritaba yo minutos después,  mientras me empalaba en él con insania, con odio y total impiedad, para con él, para conmigo misma, mientras  él se debatía por aguantar el clímax, “sí, vine a joder”, viendo la imagen de mis nalgas devorándolo en un vórtice de placer, multiplicada por los espejos de la habitación a media luz, en todos los ángulos.

Acostados, desnudos, lejanos. Nunca fui consciente de cuánto terreno había perdido emocionalmente. Sabía que irme iba a ser doloroso para él, pero nunca pensé que sería más doloroso para mí. Soy tan virgen.

Poli: Filosofía Social vs. Filosofía Productiva.

26 septiembre 2014

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Hay mucha desinformación en el asunto del Poli, no dicen, por ejemplo, que cambia su filosofía social por una filosofía de producción. En el reglamento de 1988, el Poli debía contribuir “a mejorar la calidad de vida de la población, y a la conservación y uso sustentable de los recursos naturales de la Nación”. Ahora establece que “a la solución de problemas en áreas estratégicas, prioritarias, y otras de interés general”

Otros valores con que nació el IPN y que fueron eliminados de su nuevo reglamento, son aquellos que veían “retribuir a la sociedad los beneficios de los servicios educativos recibidos”, así como un medio para “desarrollar en los alumnos y egresados un elevado sentimiento de solidaridad social”.

Por último, destaca también la modificación aplicada al objetivo expreso del IPN de contribuir a “alcanzar el progreso social de la Nación”, ya que en el nuevo reglamento dicho progreso social se da ya “por alcanzado”, y la nueva meta del Politécnico ahora es sólo “fortalecerlo”.

El nuevo reglamento suprimió también la obligación de las autoridades de “fortalecer la red de bibliotecas y el acervo documental, magnético y audiovisual (del IPN) el cual deberá mantenerse permanentemente actualizado”.

Sueños Lesbianos

18 septiembre 2014

s640x480Soñe que me encontraba con Hyde, de That’s 70’s Show. No con el actor, sino con el personaje de Hyde. Él parecía conocerme de hace mucho tiempo, me trataba con mucho afecto. Le decía que era admiradora de su modo de ser y de pensar, y él también  admitía tener una innegable atracción hacia mí. Me invitaba a ir “a su casa”, pero por la forma en que se iban desenvolviendo los hechos, era natural que aquello iba a terminar en la cama.

Al pasar, había una  guapa rubia, no despampanante, pero simpática, el cabello del color de la paja sucia, pero con una carita de niña y labios mamadores, de tetas grandes,  evidentemente algo pasada de peso, pero sin llegar a obesa, quien “Hyde” me presentaba como “su novia”:

-________, ésta es Dulce, ella escribe en…

-Ah sí-lo interrumpía ella- Conozco tu trabajo- me decía ella. Yo le decía que me halagaba mucho, y que la encontraba muy guapa.

La saludaba de un beso que iba a las comisuras de sus labios, pero que ella recibió en la boca, lentamente abrió los labios. Se sentía muy bien. “Hyde” se limitó a sentarse en un sillón cercano y a ver el espectáculo.

Acariciaba sus senos (¿ya estaba desnuda,  o se quitó la playera mientras la besaba?), mientras ella hacía ruiditos de placer, me metí su pezón rosado a la boca y lo chupé con cuidado. Ella gimió. Cada una empezó a desvestir a la otra lentamente, hasta que quedamos desnudas. Entonces le metí dos dedos  en su vagina y empecé a hacer movimientos como si llamara a alguien. Ella empezó a gemir más fuerte (pinche vieja escandalosa), y no me dí cuenta cuando estábamos los tres en la cama. A pesar de que “Hyde” se despachaba él mismo y se turnaba entre darnos placer a una y otra,  los estelares nos lo estábamos disputando ella y yo, el mayor protagonismo era entre nosotras y las cosas que ella me hacía.

Desperté muy bien, a gusto y descansada. No puedo decir que me siento homosexual. Aunque tampoco me he sentido nunca muy heterosexual.

Sueños de Mar

18 septiembre 2014

Soñé que me bañaba, desnuda, en el mar, en las escolleras(¿Portugal, Italia, la costa griega?)

Un muchacho, muy coqueto, me hacía señas, para que saliera del agua. No voy a salir, le dije. Entonces él se sentó en las piedras, para contarme como se había subido a mil barcos, estado en varios motines, y matado a muchos hombres. Una aleta de tiburón pasó MUY cerca, él se asustó muchísimo:

-¡Sal del agua! Hay un tiburón justo detrás de tí !!
-Pendejo. Es mi cola – le dije, antes de sumergirme para siempre, en el Solitario Atlántico.

Más allá de las colas (con apéndices de escualo o no) quiero hacer énfasis en lo simbólico del sueño. A veces me siento percibida como una mujer más, una cara bonita o unas buenas tetas, pero no alcanzan a ver (literal) hasta dónde me llega la cola

¿Y tú que &%$ estás mirando?

5 septiembre 2014

10153788_280456375457278_237748925702688337_nTe pillo mirando mis tetas.  La verdad es que no te culpo; son unas tetas bastante bonitas; no son enooormes, monstruosas, pero tampoco  pequeñas, tienen, digamos, un tamaño que abarcarías con las manos (tetas ergonómicas, jajaja); son redondas, con su pezón ligeramente oscuro que se eleva, orondo…¡Bueno! Qué puedo yo decir,  es una escena tan vieja como el mundo; una mujer sentada en el camión, leyendo (o fingiendo que lee), y el hombre frente a ella, de pie,  en un ángulo idóneo y yo, sintiendo el calor de tu mirada que perfora tela y prendas, que se detiene en la curva rotundamente insinuada, en la piel entre los pechos, tan delicada, la areola apenas bordeando las costuras. Siento tu mirada no como un manoseo grosero, sino como una caricia suave y envolvente,  lentamente me despego de la lectura, y miro hacia tí, voy subiendo poco a poco, primero el pantalón (¿es eso una erección incipiente?), luego la chamarra de piel sobre la camisa (vas muy bien vestido para ser tan casual) y finalmente sí, ahí estás tú. Vaya, eres bastante guapo, y tu sonrisa es abierta y sincera, tanto que sonrío yo también antes de escuchar tu voz, tronadora, viril:

-¿Usas mucho este transporte?

-Sí, todos los días, ¿y tu?

-También. ¿Qué haces saliendo de aquí?

-Nada, sólo voy a casa.

-¿Es muy lejos?

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Cuerpo Doloroso

2 septiembre 2014

Tuve un sueño hermoso, tétrico, terrible, y profético. El cual es el siguiente.

Iba por la calle, con mi tía Lu, y mi abuela*, solo que… no era mi abuela. Es decir, tenía el cuerpo, las facciones, la expresión seria de mi abuela… pero NO era ella. Me detenía a pensar y le decía a mi tía:

-Oye, a quien en realidad llevamos es un clon de mi abuela, ¿verdad?

-No exactamente. Tu abuela falleció antes de que hubiera esa tecnología. Más bien antes de que la clonación estuviera disponible para el ciudadano de a pie, y resultaba demasiado cara. Además no había forma de almacenar su psique, sus recuerdos, ni vivencias ni nada. (mi abuela fue cremada) Lo que tienes frente a tí es un “cuerpo doloroso”.

 -Ah si, -le decía yo,-¿cómo es eso?
 
-Pues como no se pudo almacenar a tiempo su psique, hicimos un proceso invertido. Se guardó un demo la conciencia colectiva de tu abuela, es decir, los recuerdos y memorias que de ella tenemos todos los que la conocimos, de ese modo tiene ciertos rasgos con la que fue tu abuela, pero sí… Es un método no exento de lagunas, pero… en nuestra tecnología… es lo más cercano a “tenerla” con nosotros…
 
-¿Y porqué “doloroso”… ¿le duele a ella?-la interrumpía yo.
 
-No. Abrázala, bésala, dile que la amas.
 
Abrazaba yo a mi abuela, la besaba, le decía mi amor, pero “la abuela”, no me abrazaba, no devolvía mis besos, parecía desoírme.
 
-¿Ves? Me decía mi tía.- Es doloroso… pero para nosotros…
 

*La cual, debo decir, lleva varios años fallecida.

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