Mon Miel, ma douceur


Los padres de Khadija nacieron al otro lado del mar. Todos los veranos, ellos toman el barco en Marsella para ver  a su familia, en Argelia. La  pequeña añora regresar a esta patria, que también es un poco la suya, pero sobre todo, para ver a su abuela Zohra, que le hace toda clase del dulces y postres a la querida nieta. Zohra esta siempre contenta de recibir a la nieta, y consentirla hasta el grado de echarla un poco a perder. No obstante, un dia llega hasta casa de Khadija un telegrama, que requiere su atención inmediata…

La identidad, la memoria, el regreso a un país, y también el dejar ir a un ser amado son temáticas no sólo importantes, sino el hilo conducente que nos lleva por esta enternecedora historia, embelelcida con las exquisitas ilustraciones oníricas de Elodie Nouen. El texto (en árabe y en francés) y la traducción fonética de las palabras en árabe permite a los jóvenes lectores entrenar su pronunciación.

Este libro es un viaje a tierras incógnitas  e idiomas exóticos que ningún niño (de corazón) debe perderse

Mon miel, ma douceur
Michel Piquemal
$200 pesos
Fondo de Cultura Económica
www.didierjeunesse.com

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Un Kama Sutra Español


unkamasutraespanolCuando oigo/leo a esas personas (como ésta) que se ponen a criticar superficialmente a la cultura islámica basándose en creencias de un grupo fundamentalista (ese penoso incidente del cual ninguna religión* se libra, mucho menos el cristianismo, pero sin hacer una investigación más exhaustiva) y asumirlas como las creencias de TODO el Islam, les sonrío con un poquito de indulgencia, me río para mis adentros, pienso -!Pobrecish@ss! Vivir así…y me vuelvo a reír. La verdad es que me dan un poquito de pena.

La verdad, (Y lo que la mayoría de esa gente ignora) es que el Islam tiene una herencia milenaria en cuanto al arte amatorio). O como dijo el escritor Alberto Ruy Sánchez, ” Y como en el Islam clásico (no en el fundamentalista pero sí en el andalusí que nos toca) se llega a Dios a través del sexo”. Efectivamente, en la casa de mis parientes de Hualtuco (sí, mi tío, el que es profesor en la Ibero), encontré un libro singularsísimo, que sólo leer la portada robó mi atención : Un Kama Sutra Español.

Cuál no sería mi sorpresa, al adentrarme en ese bello libro sin precedentes, con el rugido del mar de fondo, cuyo autor (un morisco, !ay! desgraciadamente anónimo,  expulsado a Túnez), compuso el más extraordinario tratado erotológico de las Letras del Siglo de Oro Español, y quizá, de la cultura europea de su tiempo, cuya premisa es la que comentaba Ruy Sánchez : El placer sexual, anticipo del Paraíso, nos conduce a Dios.Ni siquiera hemos oido en Occidente el equiparar al acto amoroso a la contemplación divina.

No obstante, al adentrarme más y más en la lectura del libro, comprendí que tal vez el título es un poco injusto, porque ese manual de amor,  atribuido el más celebrado junto a El Jardín Perfumado y el Ananga Aranga, describe posiciones, métodos, características de la pareja; No obstante, el presente libro, lejos de ser sólo eso, es una exaltación del amor sexual, y cómo puede conducir a una Revelación. En suma, un Ars Amandi, del cual me permito citar un delicioso extracto :

“El varón no debe exagerar sus copulaciones hasta el punto en que la esposa se fatigue, ni reducirlas hasta que se perjudique. Ella tiene derecho dos veces cada viernes, y es bueno para la salud de él, si tiene uncarácter equilibrado[…] El marido no debe complacer a la esposa en lo porhibido, pero tampoco debe negarle lo lícito, no la tiene que ahcer desesperar en sus peticiones, así como tampoco debe satisfacerlas todas precipitadamente; Debe hablarle a la esposa con bondad…”

El manuscrito original, del cual este fragmento es la trasliteración, se encuentra anexo en bellísima caligrafía aljamiada

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El Secreto de Mi Felicidad


Ella es de Pakistán, tiene cinco años y es ya la segunda Hajj o peregrinación a La Meca (uno de los cinco pilares de todo buen musulmán por lo menos una vez en la vida), nos dice orgulloso su anciano padre.

Yo quiero Bailar así


Qué bruta, qué control del diafragma. Me encanta la secuencia del segundo 0:20

A huevo, cuando sea grande quiero ser como Sadie.

Gibraltar


Gibraltar era conocida en la antigüedad como Mons Calpe (latín para Monte Calpe), hasta que en 711 de nuestra era, fue renobrada como Yabal Tāriq (árabe جبل طارق), es decir  “montaña de Tariq” en memoria a Ṭāriq ibn Ziyād al-Layti (طارق بن زياد) el general beréber que dirigió el desembarco en este lugar de las fuerzas del Califato Omeya de Walid I.

Pero, (como bien apuntó Ustad Yucef Habib), los españoles, quienes siempre han tenido oído de artillero, Oían “Gibraltar” donde los árabes decían Yabal Tāriq, nombre que recibe hasta el día de hoy.

Imagen: Vista de Gibraltar, al fondo, África.

Apuntes tomados de una clase de Yucef Habib.

La sombra del Islam en la Conquista de América


La conquista de América fue coetánea de una gigantesca lucha librada en torno al Mediterráneo entre los reinos cristianos e islámicos. Esta correlación ha sido objeto de diversas observaciones y algunos expertos hacen alusión a la importancia de la lucha contra el Islam como móvil de la empresa de Colón, al peso de los metales americanos en la defensa de la Cristiandad y al conocimiento islámico de América. Sin embargo, la división de tareas entre los especialistas en el Islam y los estudiosos de la historia de América ha impedido que éstos y otros temas sean vistos en detalle.

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Historia de los Dos que Soñaron


Cuentan los hombres dignos de fe (pero sólo Alá es omnisciente y poderoso y misericordioso y no duerme) que hubo en El Cairo un hombre poseedor de riquezas, pero tan magnánimo y liberal que todas las perdió, menos la casa de su padre, y se vio forzado a trabajar para ganarse el pan. Trabajó tanto que el sueño lo rindió debajo de una higuera de su jardín; en el sueño vio a un desconocido que le dijo:
– Tu fortuna está en Persia, en Isfaján: vete a buscarla.
A la mañana siguiente se despertó y emprendió el largo viaje y afrontó los peligros de los desiertos, de los idólatras, de los ríos, de las fieras y de los hombres. Llegó al fin a Isfaján, pero en el recinto de esa ciudad lo sorprendió la noche y se tendió a dormir n el patio de una mezquita. Junto a la mezquita había una casa y “por el decreto de Dios Todopoderoso” una pandilla de ladrones atravesó la mezquita y se metió en la casa; las personas que dormían se despertaron y pidieron socorro. Los vecinos también gritaron, hasta que el capitán de los serenos de aquel distrito acudió con sus hombres y los bandoleros huyeron por la azotea. El capitán hizo registrar la mezquita y en ella dieron con el hombre de El Cairo y lo llevaron a la cárcel. El cadí lo hizo comparecer y le dijo:
– ¿Quién eres y cuál es tu patria?
El hombre declaró:
– Soy de la ciudad famosa de El Cairo y mi nombre es Yacub El Magrebí.
El cadí le preguntó:
– ¿Qué te trajo a Persia?
El hombre optó por la verdad y le dijo:
– Un hombre me ordenó en un sueño que viniera a Isfaján, porque aquí estaba mi fortuna. Ya estoy en Isfaján y veo que la fortuna que me prometió ha de ser esta cárcel.
El cadí se echó a reir.
– Hombre desatinado – le dijo -, tres veces he soñado con una casa en la ciudad de El Cairo, en cuyo fondo hay un jardín y en el jardín un reloj de sol, después del reloj de sol una higuera y bajo la higuera un tesoro. No he dado el menor crédito a esa mentira. Tú, sin embargo, has errado de ciudad en ciudad, bajo la sola fe de tu sueño. Que no vuelva a verte en Isfaján. Toma estas monedas y vete.
El hombre las tomó y regresó a su patria. Debajo de la higuera de su casa (que era la del sueño del cadí) desenterró el tesoro. Así Dios le dio bendición, lo recompensó y exaltó. Dios es el generoso, el oculto.

Los Dos Reyes y los Dos Laberintos


Cuentan los hombres dignos de fe (pero Alá sabe más) que en los primeros días hubo un rey de las islas de Babilonia que congregó a sus arquitectos y magos y les mando a construir un laberinto tan perplejo y sutil que los varones más prudentes no se aventuraban a entrar, y los que entraban se perdían. Esa obra era un escándalo, porque la confusión y la maravilla son operaciones propias de Dios y no de los hombres.

Con el andar del tiempo vino a su corte un rey de los árabes, y el rey de Babilonia (para hacer burla de la simplicidad de su huésped) lo hizo penetrar en el laberinto, donde vagó afrentado y confundido hasta la declinación de la tarde. Entonces imploró socorro divino y dio con la puerta. Sus labios no profirieron queja ninguna, pero le dijo al rey de Babilonia que él en Arabia tenía otro laberinto y que, si Dios era servido, se lo daría a conocer algún día.

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