Gambit Crush

Cuando le digo a la gente que me envicié a los cómics por una tarjeta, nadie me cree; pero era el verano del ’96, estábamos estrenando chichis, nalgas,  nuestra estatura definitiva y nuestra flamante pubertad chirriando de nueva;  “Zombie”, era un hit de un grupo desconocido por todos llamado Cranberries, que sonaba por todos lados, y el último grito de la moda consumista después de los pepsilindros eran las Pepsi Cards.

gambir
!Aha! Sabía que calzabas grande…

diable blanc

gambit my love

gambit safgadg

steampunk gambit

Un amigo las intercambiaba y me las enseñó. Las ví todas cuando, !oh! me detuve ante una muy específica: un hombre musculoso, de ¿leggins negros?, arrojaba un objeto con ardiente arrogancia. Oh, sentí cosas que no me había inspirado ningún hombre antes (ni después); sólo equiparable  a lo que algunos hombres sienten por Jessica Rabbit o Morrigan. Se la compré de inmediato a mi amigo sin regatear y llegué sin respirar a casa a encerrarme en el baño (!Bazinga!), y entonces empezó a salir el cómic (no, ése hórrido de Televisa, ni siquiera el de Editorial Vid), sino de esa editorial que sacaba el Flip-Book en papel revolución… ¿sí saben cuál, no?

El Corpus Delicti

Pero había algo en él, ese, je-ne-sais-quo enigmático; esos ojos rubí, esa gabardina-vestido-de-novia, ese six-pack- abs perfectamente remarcado con el huesito del amortz… y ESE ACENTO creole-  afrancesado pero no lo suficiente como para hacerlo ver marica! !Omaigad!! Desde entonces, segúi fielmente sus aventuras, fui su cómplice cuando rescató a Ororo en Uncanny X-Men #266, su matrimonio (frustrado) con la hija del jefe del clan contrario (Asesinos vs. Ladrones), su soso e infinito romance con Rogue, y cómo ésta lo abandona en la antártida, donde irremediablemente hubiera muerto de no ser por…. (no spoilers!) En un futuro paralelo, donde ésta tiene al hijo de Magneto, cómo el arcadiano comienza un romance con Lila Cheney y liderea una banda de forajidos (The X-Ternals). Siempre creí que era un gran personaje, (Creado por Chris Claremont y Jim Lee), muy desperdiciado y con una historia fascinante, y en ese cómoc en concreto, creo que le hicieron justicia.

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