Tres Piedras


Iba a ver a Fulano….(no importa realmente quién), compañero de churro y de caldos con y sin pescuezo, e iba pensando, en mi primera vez, la primera vez que me metí algo, ni siquiera le ví malicia porque cruzando las Islas me ofrecieron un té… de marihuana, y yo lo acepté inocentemente. Para no hacer el cuento largo, antes de llegar a Metro Copilco me hizo… TOIIIING , y es que Fulanito me explicó que en infusión pega más que fumada, y yo era virgen (de drogas, porque de lo otro, no). Qué cosa más loca era el metro, un alarido de gente, la tierra está gritando. Obviamente llegué a mi casa, y me acabé una cazuela de arroz.

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Jugándole a la Buga


Iba saliendo hoy de la escuela, cuando cruza la avenida una banda de motociclistas con sus choppers, y no puedo evitar un suspirito, porque así me configuró mi programación heteronormada.

Sin lugar a dudas,  el amor de mi vida es una mujer, pero yo aquí jugándole a la buga.

Sucede Que Me Canso de Ser Yo


Porque sí, porque es agotador ser siempre la que levanta la voz, la inconforme, la que grita, la que le dice al vecino que su perro acaba de dejar una mierda en el parque, la que le dice al #ONVRE que está sentado en una sección de mujeres (Ay, por qué ustedes se meten a la sección de los hombres.. Porque no hay, idiota, son mixtos) porque la reputación de chaira, feminazi, argüendera molesta, ardida, inconforme, me la he ganado a pulso.

Y sin embargo no quisiera ser otra persona que no sea yo, ni que encuentre más interesante ser.

Tatuajes por Hora o a Destajo


El día que me fui a hacer el retoque de tintas del tatuaje, mi amigo tenía una cruda memorable; había tatuado a una mujer frondosa en una sesión muy larga, que lo hizo tomar mucho, y que,  llegado el momento,   no quiso pagar, pero ofreció cogérselo:

-Pues vas a tener que venir a hacerme varios abonos, porque es un tatuaje muy grande-

Y quieras que no, vóytelas. “Yo no quería coger, y necesitaba el dinero para tintas y agujas” Se lamentaba mi amigo. “Yo no sé, jamás les he entendido y menos creído, cuando ustedes dicen que no querían darse a tal o cual morra que les dio entrada, pero siempre terminan dándosela de todos modos, se les antoje o no la morra. Yo no sé si es por mi biología, pero si un vato no me gusta simplemente no me abro, aunque me mentalice, no, no puedo” “Es que el cuerpo del hombre siempre se levanta, ¡PUM! es algo automático, “no lo controlo”, me manexplicó mi amigo, pero no estoy segura de creerle que sea algo biológico como algo aprendido socialmente… “¿o qué, eres puto? Vas, date a esa morra”.

Pero ya estaba terminando de rellenar los contornos, y le pagué de chingadazo, y sin regatear, porque mi amigo no me late ni tantito y no quiero ir a dejarle abonos cada semana.

Un chico llamado Sue


El legendario Johnny Cash tiene una canción sobre un chico llamado Sue, que, como saben, es el hipocorístico de Susan, un nombre de chica. Hijo de un vividor que abandonó a su madre cuando Sue era muy pequeño, crece con la vergüenza de llevar un nombre de muchacha, obligado a pelearse cada vez que le hacen mofa (lo cual es mas bien normal), en lo que él piensa es una cruel broma de su padre. Sue se convierte en un hombre duro, y comoel mundo es pequeño y la vida da muchas vueltas, un día se topa a su padre en un saloon. Lo tira a suelo de un vergazo, el padre saca un cuchillo con que le rebana un pedazo de oreja, así que le rompe una silla en los dientes. Está a punto de acabar con su padre, de no ser porque el padre lo invita a matarlo, no sin antes decirle que, “este mundo es un asco y se necesita ser duro para sobrevivir; si no fuera por mí no sabrías pelear como lo haces”

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Abismo


Ven, asómate a mi abismo, donde genialidad y locura se difuminan y confunden, cuando no son otra cosa mas que lo que nosotros mismos designamos con palabras diversas porque no podemos comprender la segunda y la queremos definir desde afuera, desde la seguridad de la cordura; donde dolor y placer son parte de lo mismo, de otra cosa más grande, donde progreso y megalomanía, son sólo eso, palabras, donde los límites del asco y de la maravilla de lo humano no están trazados, hasta que el vértigo te seduzca con su inercia, y sientas la necesidad de caer, caer, caer, pues todas las leyendas hablan de una caída del Cielo, de la gracia de dios, antes de tener conciencia de lo humano. Ven, asómate y olvídate del regreso, es una falacia. Caer es una gracia, caer es una bendición. Caer es lo que nos hace humanos después de todo.

Ven, asómate a mi abismo que es el tuyo propio.

Peso y levedad


¿Porqué, porqué hay días que la cama parece  ser un abismo que me succiona hasta el centro de la tierra y en otras, en cambio, parece catapultarme hacia afuera?

Yo, la peor


Hace cosa de unas semanas, hice un comentario (no importa cuál) en clase de Sociología que hizo decir al profesor que “Puedo llegar a ser insoportable”, a lo cual varios compañeros aplaudieron. No es que me importe demasiado, sé que soy una persona difícil, difícil de tratar y difícil de convencer, tampoco soy de las personas que se toman muy en serio a sí mismas. Tampoco muero por ello, por no encajar.

También dicen esos consejos trespeseros de facebook que cuando no embonas en el mundo, es porque llevas el germen para engendrar otro. No sé si eso sea cierto, lo que sé es que siempre me he sentido una paria, lo que los gringos llaman un outcast, buscando mi tribu, o más bien sabiendo que no soy de ninguna tribu. El caso es que de un tiempo pa’ca, he agarrado la costumbre de entrar a clases bien pacheca y eso me ha aplatanado un buen, ahora siento que las  pláticas más profundas son las que tengo conmigo misma.

Somos malas, podemos ser peores