Mi historia del Anime

No soy una persona otaku. En primer lugar, porque la palabra otaku es un término, un tanto ofensivo y despectivo, creado por los japoneses para definir a un grupo (amplísimo) de japoneses. En segundo lugar, porque como hispanohablantes cometemos el error de creer que el otaku se circunscribe al terreno del anime y manga. Craso error; para los nipones hay otakus de la tecnología, de la aviación, del beisbol, de las artes marciales, cocina, música… ad infinitum. Algo muy parecido al anglicismo “geek, “dweeb” o “nerd” , o los weyes “pakos” o “villamelones” mexicanos. Me caga la gente que se presenta como “soy otaku” porque vio la saga completa de Dragon Ball Z y por ello cree saber algo de animación japonesa. A diferencia de ellos, no soy otaku ni me interesa serlo.

Porque a diferencia de ellos, me tocó asistir al evento inaugural del anime, al menos, en este hemisferio. Desde la más tierna infancia, lo respiré, fue algo que estaba en casa. La primera invasión nipona, que yo recuerde, sucedió en 1970 o algo así. Yo todavía no había nacido, pero previsoramente, mis padres y tíos me procuraban películas para que no todo fuera Disney.

Primera Oleada de Anime

Una de las primerísimas películas que recuerdo haber visto en mi vida fue  Tatsu No ko Tarou, o por estas latitudes, “Taro, el niño dragón”. Basado en el folk-lore nipón, Taro, no obstante de no hacer nada aparte de comer y dormir, es un buen luchador; y por ello un mago le da una poción que le da la fuerza de cien hombres, pero solamente  cuando utilice este poder para ayudar a la gente. Un día recibe una mala noticia: su abuela le cuenta que han convertido a su madre en un dragón (ya saben, pachequeces  de nuestros locos antípodas) y Taro decide encontrarla pase lo que pase. A lo largo de su viaje tiene que derrotar demonios o ayudar a la gente que se encuentra a su paso de igual manera.

El trazo es muy old-school, muy Miyazaki ( de hecho, Hayao estaba haciendo sus pininos en series y películas de esta época) A esta misma etapa corresponden adaptaciones en anime de cuentos clásicos, como La Pequeña Sirenita, de la cual ya he hablado en varias ocasiones, (unos 20 años antes de Disney) Esta versión japonesa me gusta más, entre otras cosas porque respeta el final de Andersen, y creo que ésta (excepcionalidad) el doblaje mexicano es bastante emotivo y bueno. También en este periódo hay otras películas como El Lago de los Cisnes, de 1981; y ésta, aunque de factura gringa, el director de la animación es japonés (Toru Hara) La película, de 1982 se llama “Vuelo de Dragones” .

Empezaban a llegar a México las primeras series japonesas, (La Abejita Maya, Astroboy, Mazinger Z, Meteoro) haciendo las delicias de los niños y de los papás. Esto daría pie para que en los ochentas, se tradujeran y llegaran más series (Macross, Heidi, Las Aventuras de Gigi (Minky Momo), La Princesa Caballero, Sandy-bell, La familia Robinson, Rémy, Candy-Candy, Belle y Sebastian, La-la-Bell, Fuerza G (gatchaman), Gundam) Tambien de este periodo es La Tumba de las Luciérnagas, saquen los klínex.

En los noventas (y yo ya más grandecita), fue una era que llegó para quedarse : Caaaaballerosdel Zodiaaaco!. Así como muchos recuerdan dónde estaban y qué hacían el 9/11, yo recuerdo dónde estaba cuando murió Ikki: frente a la tele. Otro hit fueron los Suupercampeones! y puso de nuevo en el juego al fuchito así como Slam Dunk el basquet.

Muchas ñiñas se acuerdan de (puaj!) Sailor Moon, pero me daba hueva poorque siempre había alguien  que salvaba el culo de la inútil de Usagi (Tuxedo Mask u otra scout, aunque hay que admitirlo, Naoko Takeuchi tiene escuela) Prefería las protagonistas independientes y fuertes, como las de las películas de Miyazaki (Nausicäa o la princesa Mononoke, por mencionar algunas). O en todo caso Magic Knight Rayeart o simplemente Guerreras Mágicas, X-1999 (tienen la garantia de CLAMP). Y por su pollo, los noventas nos trajeron a mediados ese prodigio de la animación tan controversial, Evangelion, Ghost in the Shell y Akira (a secas) . Y a GUNNM (Battle Angel de Yukito Kishiro, por acá. Eso es arte chingá)

No me gustaron Dragon Ball ni Pokémon y sus clones como Digimon, Yu gi Oh! y así , la trama se me hacía súper teta; siempre había un enemigo más fuerte y ya. La secuencia era así: humano, inmortal, extraterrestre, celestial, y luego se moría Gokku y luego lo revivían para salir con la mamada de Trunks llegando del futuro y de un putazo partía a Freezer. Qué hueva.

2k

El dosmil no nos trajo el desajuste que unos auguraban o el apocalpsis que otros predecían, pero sí, nos trajo promesas como Rozen Maiden, FullMetal Achemist, Claymore, K-ON!, Death Note, La Melancolía de Haruhi Suzimiya, Toradora!, la botanísima Lucky Star y el revival de Appleseed, Paprika, y Steamboy. Hubo una diferenciación mayor entre el shoujo, el shounen, y se hicieron animes para más sectores como lolicon, yaoi, seme-ukke,etc.También vimos la incursión del anime style en series como Powerpuff-Girls, Teen Titans, Animatrix y su influencia en el cine (Kill Bill) y en los videos como Breaking The habit de Linkin Park, (ambos animados bajo la supervisión de Kazuto Nakazawa) o el efecto que tuvieron enla música  como Daft Punk (como el Interstella 5555: The 5tory of the 5ecret 5tar 5ystem, animada poe Leii Matsumoto) o Gorillaz.

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