Subida del muerto


El jueves, (o viernes creo) me dió el sol toda la mañana, y en la tarde llovió. La casa estaba fría y yo ya estaba resfriada y con un dolor de pecho. Me costaba trabajo respirar, pero fuera de la presión de pecho, nada más.

Me tomé los antibióticos y me fui a dormir. Tuve extraños sueños sobre estar cayendo, cayendo, como en un infinito agujero de conejo.

418752_511846715496146_1627173820_nUnos minutos antes de despertar, me dí cuenta que no estaba conmigo el hombre con quien había dormido. Entonces, sin abrir los ojos, dormida aún, ví a alguien parado en el dintel de la puerta, mirándome. ¿Qué está pasando?, entonces  caminó hacia mí, se sentó en mi pecho (justo encima de los pulmones), y empezó a apretar, apretar…

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Tanto Silencio en común


Todo era un caos, un griterío en el centro, y yo los escuchaba a todos y a ninguno cuando la sentí; era su mirada, posarse como un pajarillo, en mi cuello que el rapado por la mitad dejaba expuesto; mi piel se erizó como un pezón, y escuché una voz, viril, y conocida:

-¿quién es esta chica con aspecto de Suicide girl?

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Depresión Tropical


Soy, de un país tropical, lo bendijo el Señor. Y bonito por naturaleza. Sol impío al mediodía, monzón en las tardes. Por lo cual no es raro que, después de estar un rato bajo el rayo del sol, y al mojarme sin pretendérmelo, ya estuviera con un persistente dolor de garganta.

Empezó con un dolor tenue, en el oído, que sentía al pasar saliva y agua. Y después, el dolor no se iba, era cuestión de esperar dar otro trago. El té chai que me ayudaba malamente me hacía sudar, el té chai con leche tiene este sabor extraño y agradable, como de un arroz con leche especiado.

Llego a casa y como por mecánica, empiezo a escribir sobre todo y nada, sin detener demasiado mi atención en ninguna cosa… hasta que aparece él. Qué extraño descubrir que no es quien te roba el corazón, sino el que te lo devuelve, ni quien te mueve el piso sino quien te centra.

Recuerdo cómo es vivir con un hombre, despertarse juntos, quizá esperarle por las tardes, comentar sus días, dormir juntos abrazados bajo las sábanas ardientes… y esa manera de despertarme que a veces tenía y siempre le agradeceré.

Tiene tanta suerte el cabrón de que aún lo quiera tanto, como para que encima, piense en él, joder.

 

 

 

Kitsch


Estaba yo en cuatro en la cama, esperando que Adrián terminara de coger, (ay, cómo se tarda este cabrón), ¿te gusta, perrita, te gusta esto? Uy sí, ay, qué rico, sisisi, dije yo mientras me miraba las manos: me URRRGE un manicure cañón, mientras aquel terminaba de vaciarse. Le gustaba descremarse afuera, para poder ver el espectáculo de mis nalgas morenas glaseadas en su leche espesa.

-¿Te gustó?

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Lo que Cashamos las Clixeras


Estaba la tarde de un viernes, arreglando las cosas que me iba a llevar ese mismo sábado al RS. Tomé un par de fotos y las subí a una red social para informar de lo que llevaría. Había dos figuras de Wonder Woman, las cuales me dijo un informante que el precio de una era de 30  y de la otra 40, y que no debía venderlas por menos de eso, bajo ningún concepto. Como a la media hora, un tipo me pide que se las dejara ambas  en 60. Yo de plano ni le respondí nada, me salí de mis redes, el sábado, me bañé y me fui corriendo sin revisarlas.

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Las Feministas y Satanás


Iba Satanás en una marcha de feministas. Entonces pasó un provido y gritó:
-Miren, las feministas son consortes y secuaces de Satanás !!

Y Satanás le contesta
-A ver, estas mujeres no son sirvientas de nadie, yo estoy aquí por mi propio gusto…

Biblia Feminista 3:16

Cuidado Con la Feminazi


Con amor para todo el aquelarre: Ada Zárate, Araceli Strudel, Carmilla de Karstein, Hatsumoto Nitta, Karina Almaraz, Gabriela Alegría.

Y también para Emily García Reyes, porque, aunque sus cromosomas dijeron lo contrario, ella es tan mujer como la que más.

Hace unos días un wey X (no sé para qué fregados) me etiquetó en el cuentito del wey al que “una feminista le escaldó la mano” al salir de un evento, y todavía me pregunta que “qué opinaba”.

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la supuesta imagen difamatoria

Yo (que le pude perfectamente haber dicho 1. Qué tiene eso que ver con el feminismo, 2. Si conoce a la mentada feminista, o 3. que si tiene fuentes para constatar la info… para volver a contestar él mismo que el feminismo es “hipócrita”, que” sólo defiende la violencia a la mujer”, que “calla” cuando la violencia es hacia un hombre, y demás sandeces,  como muchos hacen) me limité a contestarle que las mujeres vivimos violencia sexual desde niñas, diaria y cotidiana, pero eso está lejos de ser noticia, porque está normalizado, porque lo que impacta, lo que vende, es que “una feminista le escaldó la mano a Fulano”, y eso se llama: doble moral.

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Limerencia


Tenía esta suerte de… limerencia con este joven en particular. Tanto, que llegué a asustarme. Tenía algo en sus genes que me gustaría pasarlos a la siguente generación, una estatura considerable, unos ojos tiernos de niño… O no sé, quizá lo veía con los ojos del amor.

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Honestidad Brutal


Estaba ahí, sentada al lado del hombre  alrededor del cual, hubo un tiempo en que giró mi universo, apretujados en la combi que recorría las calles chipotudas de Mordor, Estado de México. Estaba ahí, sentado, quejandose de las malas relaciones con mi madre (creo que sólo mi padre tiene, a veces, buenas relaciones con mi madre, siempre y cuando no haya un tercer elemento), y yo ahí, oyendo con cierto placer los rancios problemas de los que me distancié a tiempo, no tan a tiempo como me hubiera gustado, pero aún era menor de edad.

Llegando a los primeros indicios de civilización, es decir, saliendo del metro Indios Verdes, me preguntó si quería caminar con él. Le pregunté qué tenía en mente:

-Pasear,  comer juntos y después meterte la verga. Si tú quieres.

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