Ride Aid

Dado que algunos de ustedes me han preguntado que sucedió con el guapo automovilista que se tomó muy en serio eso de darme un levantón, y efectivamente me dio un levantón,  pero de cartón de chelas, debo decir que no, no hubo una segunda vez, quizá porque para mí fue una aventura (no tenía por qué ser algo más para el, o porque comprendimos que la belleza de la aventura es precisamente eso)

Pero, sin proponérselo, y sin querer, Kristoff (suponiendo que ése sea, realmente,  su nombre),  me dio la fórmula de como repetir el experimento,  quizá,  en mayor escala. 

Nunca he creído ser el tipo de mujer por el cual un hombre pierde los estribos, el habla y el dominio de la situación,  pero estuve comentandolo con un amigo que tiene…  Cierta historia conmigo y le conté mi peripecia.  Le dije, bromeando, que me pondría leggins del diario (llevaba unos el día aquel), que no dejaría de hacer squats y me pasearia por allí a ver si lograba levantar algo, pero él (mi amigo) me comentó que era segurisimo que levantaría muchas cosas, y que lamentaba que los hombres con pantalones entallados no podrían disimular.

Estoy empezando a creerle.

Coméntale, es gratis

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s