Rojos Everywhere

Hace no demasiados años, unos veinte o veinticinco, buscando no sabía exactamente qué en los papeles de mis padres,  encontré un documento singular.

Era una credencial con la fotografía de mi padre,  el esta mirando de frente, muy serio,y muy muy joven,  con todo su cabello oscuro y toda su juventud,  e incluso hasta bien parecido image

Eso no era lo singular,(decían que, de niños, mi papá era el mejor parecido de sus hermanos)   sino que yo ignoraba entonces que existiese siquiera la institución que expedia tal documento: Partido Comunista Mexicano.

E investigando, sí,  resultó que tal partido no sólo existió, con formación totalmente marxista- leninista, sino que paso por la clandestinidad, se instituyó, presentó en varias ocasiones candidatos a la presidencia, hasta finalmente se disolvió en 1981, año en el que nací, y varios de sus militantes se reagruparon en el entonces naciente PRD.  Lo cual es bastante trágico en la historia de la democracia y la oposición.

Luego pasó lo que ya saben,  terminé la secundaria e ingrese al CCH.  Un crédito obligatorio era Filosofía,  ya que,  por la visión educativa del Colegio,  se esperaba que todos sus alumnos fueran contestatarios y analíticos, ya fueran para Actuaría o Arte Dramático, Medicina o Derecho.

La primera clase fue con un señor ya de edad, pero alto, delgado y muscular.  Hubo una clase de política y preguntó qué partidos conocíamos.  Cuando hubieron dicho los más chayoteros,  levante la mano y dije “partido comunista mexicano”. Se hizo un silencio. Hasta entonces había notado una cierta complicidad con el profesor y que coincidimos en el repudio al partido en el poder, pero en ese momento no pude decir si había hecho bien.

Se me quedo viendo extraño, levantó una ceja con incredulidad y me pregunto como podía saber que tal partido existió.  A lo mejor los demás creyeron que me lo estaba inventado… ¿Partido comunista, en México? Imposible.

No pude mentir y dije lo que sabía, que mi papá tenía en su buró una credencial que lo afiliaba a dicho partido, casi temiendo mandarlo al gulag por delatarlo. Sabía que en México había una falsa mitología hacia los comunistas,  que violaban niños y comían monjas o algo así,  pero en otros países gente había muerto por la menor sospecha de ser comunista. 
Sin ir más lejos, sabía que en Canoa la población enardecida por el sacerdote del pueblo, había linchado a unos estudiantes por la simple acusación de ser comunistas.

-Envíele saludos a su padre de un camarada del Partido Comunista.

Oye che, -le dije a mi padre- te manda saludar el profe de Filosofía.  Dice que también militó en el partido comunista.

Mi padre no chistó nada. Rojillos everywhere.

2 thoughts on “Rojos Everywhere

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