Leona en Estro

Cuando las leonas entramos en  estro  nos damos cuenta.  Y nuestro macho también.  Sobre todo si él es león.

Conocí a un Leo con tan buen olfato   que detectaba el típico olor metálico de mi sangre, una semana antes de que entrara en estro.

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Pero decía yo que el macho tiene otras formas de notarlo.  Una semana antes, su leona está de ánimo juguetón y muy dispuesta a la cópula ,  muy probablemente ella lo busque y encuentre, dejando a su paso un bouquet de hormonas. No es raro; en libertad una pareja de leones puede copular cien veces al día con facilidad.


En mi caso era muy caliente.  No sólo por el apetito sexual.  Mi cuerpo esa semana,  parecía sobrecalentarse, no podía dormir, ni desnuda y perlada de sudor. Incluso la sábana se siente pesada,  insoportable,  el calor acumulado en dos lunas bajo los pechos ardientes. Mi hombre no podía ni abrazarme aunque me repegaba a él,  restregándole las nalgas en la cara, ofreciéndole mi sexo abierto como.una fruta,  ronroneando en su oído.

Para el claro, era fácil quitarse el calor, pero no podía yo calmar el incendio de mi sangre. Tendría que arrancarme la piel.

La comezón era peor.
A veces necesitas un abrazo. En la vagina.  Con una verga.
Pero una vez pasados esos días todo volvía a la normalidad,  mi cuerpo desnudo se calentaba a una temperatura agradable en los meses frios, que facilitaba el conciliar el sueño tranquilo y reparador ,  pero fresco los días estivales.

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