Los Mexicanos No Sabemos Hacer Casas

Y hablo en el sentido más general y amplio, ¿eh? No dudo que en México se titulen vergamil arquitectos chingones al año, que tienen idea de una construcción, mínimo, habitable. Hablo del México más general, del puritito medio pelo que quiere construirse “un jacalito allá en provincia…”

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Imagen tomada de Internet. Estoy casi segura que la construcción la hizo un mexicano

En México, todos, creo, al menos ha visitado una casa, donde: Le jalas al excusado y al que se estaba bañando, se le va el agua. O al que estaba lavando los trastes (y entonces nadie se puede bañar mientras lavan los trastes, ni al revés). Le abres tantito al grifo, y éste te escupe. Abres TODO EL GRIFO, y sale un chorrito a cuentagotas. Las llaves abren en sentidos inversos (?) Hacen puertas largas, y pesadísimas, (como para que entren tres carros AL MISMO TIEMPO), y como es natural, por pura gravedad, éstas se cuelgan y se hace difícil abrirlas, cerrarlas, se cuelgan, hay que cargarlas mientras uno mete la llave, el piso no tiene la misma inclinación en toda la casa y las puertas no se abren bien, o éstas se abren en contrasentido y por tanto “matan” un espacio que pudo ocuparse mejor, los contactos son pocos y están mal ubicados de modo que hay que poner un montón de cables… Y así. Hay casas mexicanas MUY BONITAS, pero se baña uno en ellas (o pasa la noche ahí) y se acabó el amor.

No sé porqué es así o si así se usa,  pero no me he topado una casa mexicana que no tenga un detalle parecido. Por muy chingón que sea el barrio y por mucha plusvalía de la zona. En cambio, las casas de los gringos; abren todas las manijas de la casa en un sentido, si le abre poco, sale poca agua, los contactos están en la altura perfecta, hay apagadores en el pasillo, y en la sala (por si te levantas en la madrugada, y también para que cuando te vayas a acostar no tengas que cruzar la sala a oscuras). Por ahí leí que el gringo promedio habita 5 casas en su vida. Por tanto, comprende que la casa es un “bien pasajero”, que hoy renta, que la casa puede no aguantar un terremoto (o un huracán). Y además las hacen con tres palos de madera (pero cada palo bien puesto). El mexicano no aspira “habitar” cinco casas en su vida; aspira a “tener un patrimonio qué heredar a sus hijos”, y por eso las hace de concreto, para que “duren muchos años”. No sabe que, quizá, en el mejor de casos los hijos se van, o que puedan terminar peleando por una pinche casa fea, construida con las patas.

Y creo que se puede ver en barrios muy pobres como Neza, Ecatepec; viviendas están sin acabar: con varillas sobrantes de los castillos, sin aplanar, sin pintura, sin ventanas, con arreglos (?) al “provisionalmente pa’ siempre”. Los acabados son “vanidad”. Incluso si llegan a tener una casa con todo nuevecito, acabados e instalaciones bien hechas, al cabo de un tiempo esa casa empieza a deteriorarse porque en la mente mexicana no existe el mantenimiento preventivo y cuando todo falla, se improvisa en las reparaciones o peor aun, se suplen servicios en vez de repararlos. Somos la cultura de lo inacabado, del pinche pero parejo.

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