Daddy Issues

Me pregunto porqué no me pude emancipar mucho antes, y creo que parte de la pregunta es la niñez atropellada que padecí: Sí, quizá hubo muchos más libros que en el hogar promedio, quizá fui expuesta a muchísima más música que el mexicano promedio;  quizá sí salía de vacaciones por lo menos dos veces al año, quizá tuve muchísimos más juguetes que la mayoría de los niños, algunos francamente alucinantes (como el TENTE;   el antepasado prehistorico del LEGO, o el espirógrafo, o el pianosaurio, o, o, o….)

Pero iba diciendo, una parte fue la niñez atropellada que padecí, por los dos energúmenos que tuve de padres. Y no exagero; todos en la vida hemos conocido alguna persona de la que decimos “realmente está loca/loco”. Pues, hasta el momento, mis padres son las dos personas más locas que conozco, y realmente sé de locura; hasta la fecha no se hablan con mis otras tías, en parte, pero no únicamente, porque ellas se llevan bien conmigo. O porque ellas sí me trataban como a una persona.

Mi madre es… uno de esos machos con vagina que insiste en que no lo es, que se cree emancipada pero me crió para ser una dejada. Y lo hubiera sido, si hubiera sido un poco menos rebelde. Ya desde niña era algo especial: una vez le pregunté a mi tía Lucy:

-¿Oye y mi mamá siempre fue TAN fodonga?

-Ah, sí, por supuesto, cuando éramos niñas, las cuatro chicas dormíamos en una litera y Chela (compartía cama) con tu madre. Pues bien, tu madre siempre se jalaba toda la cobija y “descobijaba” a tu tía Chela. Cuando Chela reclamaba, tu madre decía “Pues yo estoy bien” Igual con las toallas femeninas, las dejaba floreadas en el bote de la basura.

Mi madre era (y es) de las que tenía todos los cucharones de plástico, quemados a la mitad, porque los dejaba dentro de la cazuela junto con lo que cocinaba, hierve y hierve. Y todo lo hacía… pues a la mitad. Yo crecí pensando que las madres eran todas así, malhechotas, y me pareció normal, por lo que también soy (o era) malhechota… hasta que viví con alguien más, y luego sola. Ví que había otros modos de hacer las cosas.

Y mi padre es… Un caso especial. Cree que todo el mundo gira alrededor de él, y que, por ejemplo, en una fiesta o reunión, Fulano le dice una frase como “¡hace mucho que no se dejan ver! o… “Gracias a dios que los veo”… o “Dónde estuvo el diablo para que se dignaran venir!” Estas frases, como sabe cualquier mexicano, son en tono festivo y amable. Pues mi padre encontraría modo de ofenderse, y antes de que sirvieran el pozole (o les ofrecieran una bebida), ellos se saldrían de la reunión (ante el desconcierto del anfitrión que ya no recuerda qué dijo para ofenderlos) Esto no pasa ni una ni dos ni tres veces, sino TODAS las que los invitan a algo. La familia de mi padre ya está acostumbrada a estos desplantes, y la demás familia de mi madre se abstiene de invitarlos por estas (y otras) groserías.

En cierta ocasión se fueron de un parque recreativo, (yo no estaba, me contaron) y aunque ya tenían las entradas y la estadía pagadas, permiso para acampar no se cuantos días y todo, porque a mi papá “no le gustó” No sabemos si otros paseantes lo vieron feo, o simplemente se incomodó,  no le explicó nada a nadie, sino que ese mismo dia se puso a atravesar el estado de Morelos de regreso a casa ante la decepción de los que iban con el en su carro (y no tenían oportunidad de regresarse por su cuenta)

También pasa que, quizá porque ya los conocen, omiten estos saludos que se pueden malinterpretar (teniendo una mente muy a la defensiva), se saludan, se sientan y oyen la conversación que puede ser política/religión. En ambos casos la situación está perdida, pues mi padre tiene ideas muy firmes e intransigentes de lo que deben ser ambas cosas, y nadie tiene razón, sólo él. El otro día la conversación giró en torno a los  tatuajes y él sentenció tajantemente, que (exceptuando aquellas sociedades primitivas donde el tatuaje es uso y costumbre, signo de status o de rango), todos los que se tatúan en la sociedad moderna, y en nuestro tiempo, son “enfermos mentales” y “criminales”.

El tema me ofendió muchísimo (se podrán imaginar porqué), igual que a mis tíos y primos, algunos de los cuales claro, están tatuados también. Todos trataron de mostrarle de alguna manera (a él… que estudió antropología!!), que estaba equivocado, y él respondió sacando temas familiares y personales (?) Nunca me sentí tan avergonzada. En serio no entiendo cómo no se cansa de tomarse todo personal, sólo de pensarlo me agota.

Bueno, tal vez sí. Cierta ocasión, en la secundaria, los chicos me trataban normal (porque me veían perfectamente normal). Hubo una reunión de padres, no recuerdo el tema. Pero sí recuerdo que él respondió enérgicamente (no sería la primera vez que me haría esto), y todos los padres, y mis compañeros, se le quedaron viendo sorprendidos. Un maestro trató de mediar, y el no transigió.

A partir de entonces, todos se quedaron convencidos de que  “mi papá era un ogro”. Y seguidamente me retiraron la palabra.

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