Subida del muerto

El jueves, (o viernes creo) me dió el sol toda la mañana, y en la tarde llovió. La casa estaba fría y yo ya estaba resfriada y con un dolor de pecho. Me costaba trabajo respirar, pero fuera de la presión de pecho, nada más.

Me tomé los antibióticos y me fui a dormir. Tuve extraños sueños sobre estar cayendo, cayendo, como en un infinito agujero de conejo.

418752_511846715496146_1627173820_nUnos minutos antes de despertar, me dí cuenta que no estaba conmigo el hombre con quien había dormido. Entonces, sin abrir los ojos, dormida aún, ví a alguien parado en el dintel de la puerta, mirándome. ¿Qué está pasando?, entonces  caminó hacia mí, se sentó en mi pecho (justo encima de los pulmones), y empezó a apretar, apretar…

Yo lo miraba, sin entender nada, quise hablar… ¡y no salió ni una palabra! Por más que gesticulaba no podía hablar. Tampoco mover el cuerpo funcionaba; me sentía dentro de un ataúd que era mi propio cuerpo. Quería despertar y no podía, era una especie de síndrome de enclaustramiento, donde no podía mover ni articular nada, pero al mismo tiempo era perfectamente consciente de mi cuerpo.

Tras un enorme esfuerzo, logré despertarme en un grito horripilante, pataleando.

-¿Qué pasó?- contestó él, que sólo había ido a la cocina
-Se me acaba de subir el muerto. Es IGUAL que como dicen que sucede; no podía hablar, ni mover el cuerpo, ni despertar. Se sentó en mi pecho. Y sólo me apretaba el cuello más y mas. Fue horrible.
-¿Y qué aspecto tenía?
-Era igual a ti.

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