Diez Cosas que Odio de mí

Hago esta cadena por que ya no me acuerdo a quién se la debo, si a Blackcat Mina Harker, o a Nora, en fin.

1.-ME CAGA saludar de beso. En serio. En el gabacho naiden se anda con esas mariconadas, acaso nomás se dan las puntas de los dedos. Pero los mexicanos te quieren besar  A HUEVO y a la menor provocación, cuando te presentan, cuando llegas, cuando te vas, cuando te conocen, cuando no…
Ya no lo hagan, por favor, es súper incómodo… digo, para ustedes, el que yo les rehúya en público.

2.-Me iba a llamar Marusia, por una película, “Las Actas de Marusia”. Pero mi mamá-abuela se metió y dijo que “no, porque esta niña llegó a endulzarnos esta vida. Es mi Dulce”. Fin de la discusión.

3.- Empecé a leer con historietas de Mafalda, sola, como a los 3 años. Me trepaba yo al librero, con el terror de mi familia que nomás esperaba que se fuera a voltear conmigo arriba y me fuera yo a desnucar,  enterrada bajo libros y libros, en un suspiro bajaba yo con facilidad yo los “10 años con Mafalda”, que era el de entonces, (aunque apenas podía con él), aventaba el libro arriba de una de las literas con cuidado q no rebotara (la parte más dificl), y me subía a ver las viñetas. No sabía que los libros podían tener esos dibujitos y lo hojeaba (“y qué dice aquí”) Horas y horas. Y al dia siguiente igual, y así, todos los días, dale y dale.

4.-No le tengo miedo a las alturas, a quedarme encerrada HORAS en un elevador, a las arañas o alguna otra fobia conocida; en cambio los crucifijos me dan horror, HORROR dije. Dios tiene que ser un cabrón sado-masoquista para querer ver a su hijos clavado en todas partes. Desconfío de los que cuelgan crucifijos en sus casas.

5.- Me daban TERROR los dobermann, hasta que Mario me explicó que Apolo, el perrito rojo óxido que acaricio todos los días, es de esa raza.  (No  sabía entonces, que los dobermann podían venir en esa variedad). Desde entonces, se me olvidó. :S

6.- Cuando tenía doce o catorce años, (era como el 96), en la tienda de cómics a la que iba,  Replicantss Comix Art &Chaos( se llamaba), y donde conocía por nombre a los encargados, en la cajita de todo a $10 pesos, encontré un cómic con pasta de cartón, en inglés, los dibujos como manchones de tinta, sin título, sólo un número en la portada: 300. Y un nombre: Frank Miller. No lo conocía entonces, pero sin leerlo, me pareció una obra de arte. Lo leí y para mí fue una revelación. Le siguieron: Sin City y Batman. Por supuesto, nadie me cree. Aún conservo el cómic. Hace relativamente poco pasé por el local. Ahora es una lavandería :(

7.- Una vez en la secundaria, la maestra nos pidió que hiciéramos un trabajo en equipo de un día para entregar al siguiente, y en lugar de irme pa casa de Viki, mi amiga, me fuí a la mía a pedirle permiso a mi mamá, que tenía que ir otra casa. Me regañó durante 15 minutos (es muchísimo) mientras tenía a Viki al otro lado de la bocina. Jamás me he sentido más avergonzada, peor, porque mi amiga era una desharrapada, pero podía ir sola a todas partes, y al día siguiente ni siquiera calificaron el trabajo. Más vale pedir perdón que permiso, fue la moraleja que de ello se desprendió.
8.- Mis padres nos regalaron una navidad una tele, pero dado que estaba en el cuarto de mi hermano, siempre él le quitaba a los Simpson y le ponía a Dragon Ball Z, aunque él ya estaba bien peludo (mi hermano) . Desde entonces odio DBZ. Mi mamá tampoco nos dejaba ver Ranma, porque , según ella, “podía causarle tendencias homosexuales a mi hermano” (?)

9.- Mi marido siempre me llamó por mi otro nombre: Emilia, todos los años que con él viví; era Emilia cuando despertaba en sus brazos, era Emilia cuando me buscaba, era Emilia la que lo montaba con insania, sin piedad para su cuerpo o conmigo misma,  casi con odio para con él, reventándolo a lúbricos pepazos, descremándolo a sentones, escurriéndolo hasta el ojete. Hoy nadie me llama así, ya no soy la Emilia de nadie. Emilia ha muerto.

10. Me caga cuando en las películas porno el “prota” no le pone suficiente atención a las shishis de las chavas. ¿Cuanta es atención suficiente? Nunca se sabe. Cuando no es así mejor le cambio. Una peli porno mala es peor que una traición.

*Epílogo: Mi hija leyó el Toda Mafalda, lo atesora, y puede recordar, de memoria, una historieta de Mafalda en particular. Durante algún tiempo consideré llamarla Mafalda, de no ser porque su padre se opuso. La tienda donde compré mis cómics ahora es una clínica de uñas.  Ya no les temo a los dobermann, pero ahora soy demasiado temeraria. Mi hermano sigue viviendo con mis padres. Mi marido se ha de montar en otras, no sé, nunca quise investigar, tampoco me importa. Viki, mi amiguita del colegio, vende quesadillas afuera de la secundaria.

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5 thoughts on “Diez Cosas que Odio de mí

  1. tengo poco leyendo tu blog y te confieso que me parece genial (chingonsisimo), de lo que he leído me encanta como hablas de tu vida y diversos temas video juegos, comic, etc como que todo un poco revuelto para no hacer aburrido y temático el blog.
    en fin saludos.

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