Personas de perro, personas de gato

Michel Tournier comenta en un ensayo que

Hay personas de gato y hombres de perro…[] Del perro se espera el impulso de abrir la puerta y salir a la conquista del mundo…[]…el gato invita a quedarse en casa… no se trata de adormecerse, sino al contrario, de meditar… Si el gato desprecia la agitación inútil, no es por pereza, sino por sabiduría…”

A diferencia del autor, no creo que los rasgos de personas de perro, y de personas de gato, sean tan opuestos que “rara vez coexisten”. Durante años, muchísimos años, me consideré una persona de gato; me enamoró su elegancia, su porte, su perspicacia, su recogimiento casi pudor. Incluso su personalidad, si se me permite el término, pues sí; cada gato tiene un carácter único. Una leyenda, no se si apócrifa, reza que Victor Hugo  dijo que Dios hizo el gato para ofrecer al hombre el placer de acariciar una pantera, y si hemos de creer a ella, Hugo no andaba tan mal encaminado, como cualquier feliz dueño de un gato puede atestiguar. Sabe también que sí expresan su cariño, aunque quizá no en la manera  que la persona espera, con la ciega devoción (casi lambisconería) de los perros. Un perro lo demostrará en público, un gato, en privado. Ministro, un gatito que nos acompañó por más de quince años, se despidió, uno a uno, de los miembros de mi casa cuando supo próxima su hora.

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Se ha dicho que los gatos son egoístas, altaneros, arrogantes. Incapaces de sentir el amor devocional que un perro expresa por su amo. Este argumento, blandido siempre con adolescente desesperación por los amantes de los cánidos, escapa a un razonamiento fundamental; se trata de dos especies diametralmente diferentes. No olvidemos que los gatos no están domesticados del todo, y los perros llevan mucho más tiempo con nosotros, como lo atestiguan películas como Hachiko Monogatari; aunque también entrañan el cerval miedo a esa criatura terrorífica que puebla el imaginario; el lobo. El  can Cerbero, el sabueso de Baskerville y los de Tíndalos no son menos aterradores.

Quizá por eso tenemos expresiones como “ser la loca de los gatos”, tener “vida de perro”, andar de “pata de perro”… ad infinitum

Jean Cocteau ha comentado en una cita indigna de Jean Cocteau, que prefiere los gatos a los perros, porque no hay gatos policías. Pero tampoco hay gatos pastor, cobrador de caza, de guardia, de trineo, de rescate… de pelea (¿pues no que aman tanto a los animales?) ¿No es triste y terrible (para los perros, desde luego) que estos devotos animales hagan las tareas más indignas, más, degradantes, y lo único que nos piden es ser aceptados?

Y he ahí el corolario:el gato parece no “servir” para nada, excepto como un ornamento, un lujo. Tal parece que el supuesto “amor” de los fanáticos de los perros se basa  en los fines utilitarios que éste pueda tener.

Recientemente, entró un cachorro en mi vida. Los detalles no importan. Lo que importa es que decidí educarlo; y me fascinó. Me fascinó su perspicacia, su ímpetu, su… lealtad, si podemos hablar de lealtad. No lo niego, siempre soñé con un perro macizo, disciplinado, que  pudiera acompañarme a correr maratones de 10 y 15k sin problemas. Leí un libro de Dawkins, y me sorprendió su historia, su lenguaje, su complicada sociedad. Y es que ellos recuerdan su antigua organización como manada, nos aceptan como parte de ella. Comprendo y acepto que necesita mucho ejercicio, pero sobre todo, disciplina. Los gatos lo recibieron como un gato más, le dieron su espacio, porque yo le dí espacio a los gatos.

Ahora, no puedo decir que soy una persona de perro más que de gato, tal como no prefiero el verano al otoño o el azul al negro, o a Bowie sobre Queen. Creo que la vida te ofrece un espectro mucho más amplio cuando aceptas las cosas  por lo que son.

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2 thoughts on “Personas de perro, personas de gato

  1. Me gusta mucho como escribes, este en particular puedo decir que este es de mis favoritos. Siempre he sido una persona de perros (aunque hace muchísimos años tuve un gato, “Espanto” por la caricatura de Don Gato), me gusta que sean cariñosos, la compañía y el entusiasmo que demuestran al verte (dijera Polo Polo en unos de sus chistes: “es el único cabrón que mueve la cola cuando llego).
    Tal vez no somos ni de perros ni de gatos, tal vez solo debamos aceptar lo que la vida nos ofrece tal como tu dices y estar abiertos a la posibilidad…

    Gracias por tu texto, lo disfrute mucho. =)

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