El Castillito de Disney

Creo que llegué a la venerable edad  (es decir, los treintas y con mis primeras canas), de platicarle a los nietos que, quizá, un día, tendré, pero, cuando yo era niña, el cine era otro boletito. Literal. Empezando porque con medio real me alcanzaba para un boleto para el cine, y todavía me daban de cambio cincuenta bilimbiques para chucherías de ese entonces: gaznates (una bola de merengue en un cucurucho de masa azucarada), muéganos (unas frituras todas pegadas entre sí), gomitas, lunetas, pasitas con chocolate, copas de helado, pistaches, cacahuates, nueces, palomitas en su bolsa de cartón encerado…
Ahora venden de todo, desde nachos en una salsa sospechosísima de grasas (dicen que es “queso”), sushi, y en los más mamalones, vino, crepas y sabrá Dios…
Ya había 2×1 los miércoles, sólo que no estaban tan amañados (ahora la entrada “2×1” te cuesta lo mismo cualquier día porque el costo es diferente entre semana que el fin de semana). Antes todos los días el costo era el mismo.
Y empezando porque entrabas a la sala. Y digo sala porque la mayoría de los cines tenían una o dos, los cines grandes tenías tres, raras veces más. Había permanencia voluntaria (podías quedarte a ver la película una y otra vez), y en los intermedios musicales (las películas se acostumbraba que fueran de larga duración, más de tres horas), podías ir a la dulcería.
Pero, al que más me gustaba ir, era al “Castillito”, que estaba en la esquina de Insurgentes nte. y Montevideo (donde ahora está un hórrido templo a un wey que un día se le apareció una virgen… quizá algún día terminen el templo), la sala estaba decorada en el interior con personajes de Disney y ahí ví mis primeras películas: Blancanieves, Bambi, Dumbo, Fievel, Todos los Perros Van al Cielo, El Gran  Detective Ratón, El Caldero Mágico y la uno de Bernardo y Bianca (me dicen que hay una segunda parte)…
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One thought on “El Castillito de Disney

  1. si la segunda parte se llama Bernardo y Bianca en cangurolandia, yo también me acuerdo haber ido al cine en esos buenos, tiempos ahorraba toda la semana para no perderme los miércoles de dos por uno y luego fueron los martes de estudiante, aca en san luis hicieron la magia de convertir un cine de una sola sala en un cine de 10 dividiendo esta con paredes que te permitían oir todas las demás películas y con apenas no mas de 100 asientos en cada una, ahora después de muchos años ese cine lo quieren tirar y convertirlo en un hotel… bastante feo.

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