No llores como mujer lo que no supiste defender como Hombre

“No llores como mujer lo que no supiste defender como hombre”

-La Sultana Aixa a su hijo Boabdil,

ante la pérdida de Granada.

Mohammed ben Abî al-Hasan `Alî, conocido como Boabdil o Boabdil  الزغابي Al-Zugabi, “el Desgraciado”, fue el último sultán de Granada, perdiendo así para los árabes la palaciega fortaleza  de La Alhambra, y con ella,  así casi mil años de permanencia árabe en España.

Para negociar su liberación con la Reina de España, Chabela la Mocha, tuvo que capitular y entregar Granada, el último reino árabe.

Según una extendida leyenda , al salir de Granada, cuando coronaba un collado, el sultán volvió la cabeza para ver su ciudad por última vez y lloró, escuchando la frase de boca de su madre la Sultana; debido a esto ese monte recibe el nombre del Suspiro del moro.

Esta leyenda, que podemos considerar como apócrifa, ya que su veracidad no fue atestiguada por ninguna documentación, no obstante, forma parte de la imaginación del padre Echevarría que en el siglo XVIII publica el libro “Los Paseos de Granada” en los que pretende denigrar la figura de Boabdil.

Romance de la Pérdida de Alhama

Paseábase el rey moro — por la ciudad de Granada
desde la puerta de Elvira — hasta la de Vivarrambla.
              —¡Ay de mi Alhama!—

Cartas le fueron venidas — que Alhama era ganada.
Las cartas echó en el fuego — y al mensajero matara,
              —¡Ay de mi Alhama!—

Descabalga de una mula, — y en un caballo cabalga;
por el Zacatín arriba — subido se había al Alhambra.
              —¡Ay de mi Alhama!—

Como en el Alhambra estuvo, — al mismo punto mandaba
que se toquen sus trompetas, — sus añafiles de plata.
              —¡Ay de mi Alhama!—

Y que las cajas de guerra — apriesa toquen el arma,
porque lo oigan sus moros, — los de la vega y Granada.
              —¡Ay de mi Alhama!—

Los moros que el son oyeron — que al sangriento Marte llama,
uno a uno y dos a dos — juntado se ha gran batalla.
              —¡Ay de mi Alhama!—

Allí fabló un moro viejo, — de esta manera fablara:
—¿Para qué nos llamas, rey, — para qué es esta llamada?
              —¡Ay de mi Alhama!—

—Habéis de saber, amigos, — una nueva desdichada:
que cristianos de braveza — ya nos han ganado Alhama.
              —¡Ay de mi Alhama!—

Allí fabló un alfaquí — de barba crecida y cana:
—Bien se te emplea, buen rey, — buen rey, bien se te empleara.
              —¡Ay de mi Alhama!—

Mataste los Bencerrajes, — que eran la flor de Granada,
cogiste los tornadizos — de Córdoba la nombrada.
              —¡Ay de mi Alhama!—

Por eso mereces, rey, — una pena muy doblada:
que te pierdas tú y el reino, — y aquí se pierda Granada.
              —¡Ay de mi Alhama!—

Anuncios

6 thoughts on “No llores como mujer lo que no supiste defender como Hombre

  1. Hay una escena en ‘1492, la conquista del paraíso’ (de Ridley Scott), que refiere a la caída de Granada, es una escena sencilla, pero que asoma un respeto por los moros

  2. Pingback: Mamma Testa!
  3. Es una gran mentira que la madre de Boabdil dijera eso. Fue una frase destructiva inventada contra el reino Nazari por el obispo Mondoñero,gallego,confesor de la reina Isabel la catolica

  4. Usted como sabe que fue una gran mentira… usted estaba ahí hace más de 500 años?

Coméntale, es gratis

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s