Si no fuéramos quienes somos

El otro día, echándole una ojeada a estas páginas, encontré un artículo en el que, a propósito del monumento o del no monumento a Cortés, se planteaba la incógnita de qué sería México si en vez de por los españoles hubiera sido conquistado por los ingleses, los franceses o los holandeses.

Me quedé pensando en el problema y, a pesar de que estas disquisiciones entran dentro del género de la de «si mi tía tuviera ruedas», voy a permitirme poner aquí algunas de las ideas que me vinieron a la cabeza.

Hernán Cortés, Malinali and the Tlaxcaltecas, Ricardo Montoya Arroyo 1786.

En primer lugar, se me ocurrió que la idea tan socorrida de que cada nacionalidad tiene un sistema de colonización que le es característico, es falsa. Como también lo es la de que haya razas de conquistadores humanitarios y otras de conquistadores inhumanos. La única regla general es que los pueblos conquistados son pueblos divididos, absortos en rivalidades internas e incapaces de presentar un frente común.

Aquí en México hay quien dice que los españoles vinieron con los brazos abiertos, se mezclaron con el pueblo, rieron y cantaron con él, produjeron gran mestizaje, le dieron al pueblo conquistado un idioma, una religión y leyes justas, y por último, España se desangró de tanto talento que se vino a las colonias. Por otra parte, hay quien dice que los españoles destruyeron nuestra cultura, nos explotaron durante 300 años y se fueron cuando no les quedó más remedio. Ahora bien, los proponentes de estas dos teorías contradictorias están, por lo general, de acuerdo en que si ser colonia española fue malo, haberlo sido inglesa hubiera sido peor, porque los ingleses tenían por sistema acabar con los indios y después, importar negros para hacer trabajos pesados.

¿Conquistados por pilgrims?

Una vez establecidas estas teorías, vamos a imaginar cosas que no ocurrieron. Vamos a suponer que a Veracruz, en vez de llegar Cortés, llegan los pilgrims. ¿Qué hubiera pasado? Mi impresión es que la cena de acción de gracias, en vez de comérsela los ingleses se la hubieran comido los indios, y en vez de guajolote hubieran tenido pilgrim. Esto hubiera ocurrido por dos razones fundamentales, que corresponden a las dos deficiencias que tenían los pilgrims como conquistadores en relación con los españoles: eran protestantes y venían con la familia. El protestantismo es una religión con la que no se conquista a nadie.

No es vistosa y no propone la obediencia como virtud. Por otra parte, el hecho de venir con la familia, que dio tan buenos resultados en un lugar escasamente poblado como era el norte del continente, en México hubiera sido mortal. Un hombre casado tiene menos necesidad de «fraternizar» con los nativos que un soltero. Hace su casa, siembra, ordeña la vaca y mata al que se le pone enfrente, o lo matan si son demasiados. Un soltero, en cambio, necesita que le hagan la comida y la cama. Su supervivencia estriba en establecerse como «pachá» y vivir rodeado de nativos que le hagan los mandados.

Pero también hay otras alternativas posibles. Los ingleses no sólo colonizaron E.E.U.U, sino también conquistaron la India ¿Cómo lo hicieron? Pues pusieron una tiendita, que con el tiempo se convirtió en Compañía de Indias y más tarde en el Imperio Británico. Pasaron siglos antes de que se les ocurriera enseñarles protestantismo a los hindúes y si les enseñaron inglés fue porque en la India había cientos de dialectos y ellos nunca tuvieron talento lingüstico. Fue una conquista comercial y tecnológica, no militar y cultural.

Si los ingleses hubieran venido a México y hubieran aplicado el mismo procedimiento que en la India, hablaríamos inglés como segundo idioma, entre nosotros nos entenderíamos en náhuatl, en el Zócalo, en vez de catedral, habría pirámides, una parte de nosotros estaría aquí y otra en los barrios pobres de Londres… Todo esto, claro está, siempre y cuando los conquistadores ingleses no hubieran acabado sacrificados a los quince días o a los veinte años de desembarcados.

Pero todo esto no ocurrió. No fuimos conquistados por un país de comerciantes y agricultores, sino por uno de militares y sacerdotes. No sólo nos conquistaron, sino que, además, nos dejaron irreconocibles. Por otra parte, nosotros, sin saberlo y sin ganas, fomentamos las malas mañas de los españoles y somos los principales responsables del fin de su imperio-por no decir del principio de su decadencia-. La plata que salió de América sirvió para que los españoles compraran cosas en el extranjero, contribuyó a la industrialización de Europa y dejó a España sin industria, y subdesarrollada en el siglo XIX. Por otra parte, la existencia de las colonias -americanas y europeas- aumentó la importancia de la clase militar, con los resultados que tenemos a la vista.

Para nosotros, la independencia no trajo consigo la igualdad, sino que dejó una clase que siguió comportándose como los conquistadores, con gran “señorío”. Que se sigue comportando igual a pesar de cien años de pleitos y cincuenta de justicia social.

Tomado de: Instrucciones para Vivir en México, Jorge Ibargüengoitia

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3 thoughts on “Si no fuéramos quienes somos

  1. Genial Ensayo, que bueno reflexionar de esta manera, a veces también imagino que hubiera pasado si Moctezuma no hubiese sido pusilánime, creyente de los Presagios y sí un guerrero..! Los habríamos esperado en la segunda oleada y negociaríamos en condiciones de iguales..! Tal vez… Ibargüengoitia es Perfectamente genial. Bien por tí, my dark sweet lady..! with all respect.

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