Backstage

Mr. Right tuvo una manera finísima y tan decente  de pedirme el de hacer popó que ni cómo decirle que no; siempre he sabido que se moría por darme por mi cochino orgullo. Lo más digno fue decirle que sí y concretar el  acuerdo; El lugar pensado, en  casa y el día decidido, un viernes por la noche. Llegó viril, saleroso, rompetrancas pero siempre con su paciencia cansina. De los nervios, se me cayeron dos vasos y un plato; el plato se quebró, los vasos se “sintieron” Aquí se rompió una taza, hubiese sido el pretexto perfecto, pero pudo haber dicho “Aquí se rompió una jerga”, Y tons sí, las de perder serían para mi. Aunque a veces perder conviene.Tranquila, no tiene que ser hoy si estás tan nerviosa, me dice el muy jijo.

Pero en el fondo yo sé que estaba decidida; si lo aplazo más estaré nerviosa toda la vida por el “descorche”. Todavía cenamos y no recuerdo qué mas antes de meternos en la cama. Esa noche me amó con una devoción tántrica, sin prisas, con una entrega y una calma que más que amada me hizo sentir deseada, esperada, adorada incluso. Antes de proseguir me dejó cabalgarlo cuanto quise, desfogarme en él; y ahí estuvo la chingadera, porque para cuando me puso en cuatro yo ya no tenía fuerzas en las piernas.

En la mejor parte del intermedio (un 69 con variación lateral), empezó a masajearme con los dedos el área circundante al ano. Pues no se siente nada mal, pensé, pero tampoco es nada el otro mundo, hasta que él empezó a hacer Eso.  Agarró su verga erecta y empezó a nalguearme con ella. Ya métemela, chingá! estuve a punto de gritarle, pero él con sus calmas. Apoya los codos acá, me dijo. Como se demoraba, le pedí que por favor me dejara de ver el culo, y entonces lo sentí: la enorme cabeza de su monstruosidad venuda, forcejeando entre las paredes más íntimas de mi interior más recóndito. Así que esto es el sexo anal, pensé cuando su glande pellizcaba los pliegues de mi ojete, luchando por abrirse camino.Es curioso esto del Backstage, claro, yo nomás me siento (literal) al ver el show mientras él (en el mejor asiento del estadio) está luchando ahí con la tramoya.

Pues no está nada mal; incluso podría acostumbrarme a esto, y me dejaría hacer esto con regularidad. Con MUCHA más regularidad, si siempre me lo pidieran con tanta decencia. Él estaba jadeando (después de todo, aún soy virgen, pensé, jijiji) Te duele? se me ocurrió preguntarle, pero entonces él me sujetó de la cintura y me penetró con toda su virilidad. Lo sentía a lo largo y ancho dentro mi cuerpo, con ese movimiento mete-saca, tratando de ser tierno. Ay ya chinga! métemela toda, recuerdo que le dije, y tóing! que me jala de los cabellos y empezó a darme con lujo de violencia. No duramos así mucho rato, y sí, las cosas acabaron como suelen acabar: bañándome él con sus líquidos y yo gritando a grito pelado el estertor que no terminaba.

Dormimos desnudos, abrazados y cansados, pero no sín que él antes pudiera contenerse de decirme : Ahora sí, ya no eres virgen y me consta que no. Jijiji, qué bueno que no me dijo “estrecha”

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3 thoughts on “Backstage

  1. O_O oralesss y como fue la forma en la que te lo pidio para yo llegar con mi novia hoy y decirle amor esta noche es la noche!!!!
    n_n

  2. Genial estan genial ver el punto de vista de una mujer sin tapujos y sin “Mogigaterias” yo tuve una maiga Sii amiga nada mas con la que podia Ablar de estos temas y no se espantava y hera eso lo que lo hacia genial que hera mi amiga y me decia la neta Sin chingaderas felisidades. (por todo )

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