Lolita

Aunque uno de los incipit más logrados en la historia de la literatura, el de Vladimir Nabokov en Lolita,  la traducción traiciona la musicalidad del inglés original:

Lolita, light of my life, fire of my loins. My sin, my soul. Lo-lee-ta: the tip of the tongue taking a trip of three steps down the palate to tap, at three, on the teeth. Lo.Lee. Ta.*

*Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde el borde del paladar para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo.Li.Ta.

La novela, cristaliza  la vida de Humbert Humbert, cincuentón que siente esta pasión malsana por su ahijada de doce años, Dolores.Pero la “Lolita” de Humbert es una entidad ficticia. La púber, aunque bonita, es una niña normal; su mal gusto adolescente es arquetípico y alterará los nervios del idealizador Humbert. Pero, a su modo, Humbert la ama. La mujer sólo existe, tal como la ve, en su imaginación. Y en tal tesitura está como emparentada con figuras de la literatura occidental, poseedoras de dones sobrenaturales; Beatriz para Dante y Laura para Petrarca.

La verdadera historia de Lolita se desenvuelve en el reino de lo ficticio. En el espíritu de un hombre condicionado amorosa y sexualmente por una fijación que fabula, a partir de ella, lo que cree percibir.

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