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Gatarsis III

25 mayo 2012

-!Eres un maldito cabrón, ya agarraste esta casa de hotel, n’amas duermes, comes y te largas con tu viejas, que nomás te pegan las pulgas! Ah, pero no fuera pa’ traer algo a la casa, cuándo será el dia que traigas algo…

Recuerdo que le dije al Pelos de oquis, porque no tiene ninguna obligación para conmigo; el Pelos no es mi marido, ni siquiera mi hombre. Es un gato. Porque como saben quienes han vivido con uno, la diferencia de tener un gato de mascota, es que más bien, el gato te tiene a ti. Así que, pa’ acabar pronto, ni siquiera es mi gato. Porque los gatos no son de nadie.

Claro que, viene a la casa (a veces), come, duerme y se va tan rápido como llega. Y en la mañana me despierta su miau-miau.Me adoptó.

Por eso le dije que nunca traía nada a la casa, que nomás era bueno pa’ pedir.

Y a la mañana siguiente, cuando el acto reflejo el levantarme aún en zombie-mode, lo encuentro sobre  en el tapete de la entrada durmiendo junto a un pollo entero. Un pollo entero, perfectamente envuelto en su bolsa de plástico. Rápidamente escudriño el pasillo y antes que nadie vea lo meto a casa. Abro la bolsa: el pollo está en perfectas condiciones. Bueno, en honor a la verdad, la bolsa tiene un hoyo que claramente el gato hizo para mordisquear un alón.

Pero el resto del pollo está limpio, no olía a nada (es decir, más que a pollo fresco) La poca sangre tiene un color rojo intenso y brillante, muestra de que es del día, la carne es rosada y firme y no huele a veneno. Y el gato está tan quitado de la pena, si estuviera envenenado no podría consigo mismo. Además, resumí, con mi pragmatismo, cuando quieres envenenar un gato, envenenas bofes y retazos, no un pollo entero con pechuga y dos piernotas con muslo, mientras lo lavaba y ponía en aderezo.

Metí el pollo al horno y mientras daba vueltas el gato me veía con su característica indiferencia. Lo que no me explico es cómo un gato, tan flaco y esmirriado como el Pelos, puede subir hasta un cuarto piso un pollo entero. Esto me pasa por haberle gritado el otro día, pensé mientras mordía la carne y limpiaba los huesos. El sabor era inmejorable. Y tómala, que me calla el hocico.

O quizá deba echárselo en cara más seguido. Quizá la próxima vez traiga un kilo de arrachera.

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Un Comentario leave one →
  1. Francisco Enlace permanente
    25 mayo 2012 16:53

    JAJAJAJAJAJAJAJAJA !!!!Ah güevo!!!! el Pelos te salió mas cabrón que bonito (dijeran en mi rancho). Me latió esta entrada, y por mucho

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