Anteayer me pasó algo extraño: Estaba a punto de entrar al metrobús para irme a casa, cuando la gente que acababa de descender se vino en tropel en sentido opuesto, directo hacia mí. Salió un joven (alto, rubio, sinceramente guapetón), quien me dió un suave empujón con la mano :
-Hola amiga, ¿te acuerdas de mí?
Después de darle un vistazo, me convencí de que jamás en la vida había visto aquel hombre. Tanta familiaridad me ofendió sobremanera (esos modos), y en décimas de segundo quise decirle algo ejemplar, para que se quitara del feo vicio de andar con esos aspavientos, quizá algo como :
-Perdón (¿perdón?), Perdón, según tú, ¿de qué nos conocemos? (pues él me ofendió primero)
O tal vez mentir descaradamente :
- Sí, recuérdame no dirigirte la palabra
o tal vez :
-No, y tú tampoco de mí, pues ni mi nombre sabes.
Tal vez si me hubiera llamado por mi nombre, hubiera cambiado mi actitud. O un “Hola, Lic. Reyes, ¿cómo esta usted?”. O hasta un “hola, eres DiosaCoronada, verdad? (y cuando me ha llegado a pasar les digo, ay porfavor, sólo díganme Dulce)
Pero en lugar de eso, un fácil, monótono e igualado “amiga”. Por ello, le dije mi “No” más honesto sin detenerme a ver su expresión.















































Jajaja muy bien! No hay nada como una pwneada a mitad de semana para levantar el ánimo
Saludos!
jaja ese puede ser un modos operandis (o como se escriba) de hombres que quieren hacerle la platica a una chava guapetona… timaginasiyotehubierahabladoenlacalle jaja y con lo raro que soy, me hubieras mandando leejos jaja, pero bueno, chido por ti ehh y que estes super chido!
Vientos¡¡¡ El tipo ese seguro se quedó con un palmo de narices¡¡