Dé Cómo Empecé en el Maldito Vicio
6 Marzo 2008
-”El Humo es espeso, no me deja ver
no creo que ella vaya a volver;
noches eternas bañadas de alcohol
y es todo tan incierto hasta hoy
Estoy en el fondo debo salir,
estoy tan condenado a morir
la vida es el precio para mantener
el vicio que me tiene hasta hoy
sin saber a dónde voy”…
- Un Vicio Caro es el Amor, DLD
Estoy en una sala fría, pintada de blanco. Hay como veinte personas y estamos sentadas en unas sillas horrendas, como de sala de espera del seguro social, en círculo. Tod@s son muy amables conmigo, por ser la más chica. Me ven con lástima.
Un instructor, que al querer inspirarnos confianza se ve sobreactuado, se acerca a mi:
-¿Porqué no empiezas por presentarte al grupo?
-Hola a Tod@s, me llamo Dulce. -
- Holaaa, Dulceee- corean tod@s, como si tuvieran mongolismo. Han de ser los estragos de la adicción
-Soy casada y tengo una pequeñita de 5 añitos.- Me miran con más lástima- Tengo con el problema, no sé, toda mi vida-
-¿Porqué no nos platicas tu experiencia? – dice el instructor.
-Bueno. Mi caso fue especial. Sólo digamos quee… estee…mi propia familia me indujo…
Se profieren oohs y ahhs. El instructor se lleva el dedo a los labios para que me dejen terminar.
- ... Fue mi mamá. Dijo que yo “ya estaba grandecita”, y me metió a una institución para “agarrar mundo”. Yo era muy niña, eran los ochentas. No sabía bien a lo que iba; veía lo demás hacer cosas sencillas y los empecé a imitar. Estaban tan contentos en mi casa por mis progresos que, un dia mi padre llegó muy feliz con una caja bajo el brazo…-
-Uuuh-
-… y sin más empezó a desembalar y armar lo que traía adentro. Nunca lo hubiera hecho. Pasé la educación primaria tocándolo levemente, como un juego inocente. Pero al llegar a la secundaria se me iba en eso 5 horas diarias, con “material” que me pasaban mis “amigos” de la escuela. Y ni modo, como todo el mundo lo hacía, llegué a pensar que era “normal”…
- Buuh !
-... Pasé la preparatoria y un día me di cuenta que me gastaba toda mi mesada en mantener el maldito vicio . Pero no me importó. Hubo un momento en que ya no me alcanzó. Empecé a hacer de todo, desde vender mis discos, !hasta buscar trabajo!, a robar, primero a mis propios padres cuando se descuidaban, luego, a mis compañeros, en los supermercados…
- “Ohhhh!”-
-... hasta que me prostituí por ello…-
-Ouch!
-… Un día conocí al que hoy es mi esposo. Un hombre tierno, fiel, en suma, un dechado de virtudes. Me apoyó en todo. Creí haberlo superado.Todo iba bien hasta que un día salí de un viaje por parte del trabajo, y cuando regresé, descubrí que mi marido también era adicto…
-!Noo ! !Fuerza, compañeraa!
- Entonces me rendí. Empezamos a hacerlo juntos, a todas horas, hasta enfrente de mi hija…
- !No te rindas, compañera! Acéptalo, es un comienzo!
- Y claro, fue cuestión de horas que mi hijita también agarrara el vicio. Un día los tres amanecimos en ropa interior y dándonos cuenta que no habíamos dormido. Supimos en ese momento que necesitábamos ayuda profesional.
- E hiciste bien- me dice el instructor, como si la parte más difícil ya estuviera hecha- Pero para que el tratamiento funcione, antes quisiera platicar con tu espoco y ver a tu hijita.
-Ah y por supuesto debes deshacerte de todos los videojuegos que tengas en casa, también los del celular y los del iPod…- A ver, ¿porqué no le dan un aplauso a su nueva compañera ?
- Bravoo ! Ànimoo!
Entry Filed under: Stream Of Conscioussnes, The Soundtrack Of My Life. Etiquetas: adicciones.
2 Comments Add your own
Leave a Comment
Some HTML allowed:
<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <pre> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>
Trackback this post | Subscribe to the comments via RSS Feed


























1.
Is real? | 6 Marzo 2008 at 11:37 pm
.
Dulce:
Yo agregaría ver el orden de los libros en las fotografías de otros blogs… ¡mira que eso de ver que el Potter está al lado de San Agustín si está muy dañado eh!
.
2.
Dulce | 7 Marzo 2008 at 3:36 pm
Héctor:
!Ni modo! Todas las personas tenemos fijaciones, y debo confesar que ésta es la mía. Por cierto, ya me puse a ordenar mi biblioteca, para que no digas que no pienso en tí. Un saludo y un beso muy grande.