La Moderna Cenicienta
29 Febrero 2008
Alguna vez en este blog mencioné que el relato más antiguo que conozco de la Cenicienta, es el de la joven china Yeh- Sieh, a quien habían exentado del cruel tormento tradicional de vendar los pies a las niñas, en aras de la belleza, con el fin de evitar su crecimiento, pues era inútil, al tenerlos ella chiquitos, como capullitos de loto.
A pesar de no tener el glamour de una hollywoodense y cursi calabaza de quinceañera, ni de madrina a un hada, (o de padrino al mismísimo Leonardo de Vinci como Drew Barrymore en “Ever After“) la cenicienta china tiene el encanto de ser una historia llena de tradición y una enseñanza sobre en qué consiste el verdadero perdón, así a lo Kung-Tsé (Confucio, latinizado), ya que al casarse ella con el Emperador de las Islas del Sur, no sólo perdona a quienes la lastimaron, sino que pide como gracia especial que su madrastra y sus hermanas la acompañen en su neuva vida. (“Amar a nuestros enemigos”)
Siempre he pensado que los chinos se adjudican todos los inventos, y éste cuento no es la excepción. Nunca antes había encontrado raíces de la Cenicienta no digamos anteriores a ésta, sino contemporáneas. Hasta Hoy.
“La Pulsera de Oro” es una historia que pueden encontrar en Las Mil Noches y Una Noche, en la versión de Mardrus, madurada, que ya invoucra elementos típicos del cuento moderno, como dos malvadas hermanastras, ayuda de procedencia Divina o mágica, un baile, un príncipe, y un objeto olvidado que se lleva en los pies, inverosímil por su tamaño.
La historia es un tanto predecible, las dos hermanastras hacen la vida imposible a Yamila* (etimológicamente, La Bella), que como su nombre árabe indica, es más hermosa y más hábil que ellas, y que con el fruto de su trabajo compra una cajita que le concede deseos de ésas tan abundantes en los relatos de Oriente.
Uno de éstos, es un atuendo completo, con el que va a una fiesta que ofrece el hijo del califa, y con el cual pasa incógnita frente a sus hermanas. Pero al temer ser descubierta, una finísima pulsera para el tobillo engarzada de diamantes cae al fugarse en la noche.
El príncipe, enamorado, la persigue, pero sólo halla la pieza, y se pregunta dónde estará la mujer cuyo tobillo pueda entrar en una joya tan pequeña.
La pulsera de Oro es un relato sorprendente , que ya reúne todos los elementos de una Cenicienta moderna. Tal vez los persas lo oyeron en la lejana China, y lo compilaron en sus Mil Mitos, (Hazâr Afsâna, en persa هزارافسانه), alterándolo, de donde los árabes conocieron (y arabizaron) el relato.
Creo que La Pulsera de Oro junta demasiados elementos como para refutar que la Cenicienta es también, un cuento si no con raíces, con elementos árabes.
Entry Filed under: Arabismos. Etiquetas: árabe, Cenicienta, china.


























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