Welcome To The Jungle
1 Agosto 2007
El pasado lunes recién me reintegré a mis actividades laborales (por decirlo de una bonita manera).
Llegué muy tempranito y de buen humor, vestida de jeans para desempolvar mi CPU y mi monitor del almacén donde se guardó, con singular alegría y dando saltitos me puse a conectar todo (no había nadie aún), conecté el cable de red, preparé la hoja de cálculo que es mi itinerario de todos los días, puse café, empecé a leer el correo y depurar la máquina, etc.
Ni se me había pasado por la cabeza buscar uno de los sellos (el que tiene el escudo universitario), que se utiliza para autenticar y/o hacer oficial todos los documentos que se expiden en esta Secretaría, hasta que una de las chicas de planta baja me pidió que se le sellara unos papeles, porque ya había alumnos esperando certificados.
Claro, los busqué en mis cajonera y no estaba. Le dije que se bajara a su piso y que yo le haría llegar el documento con Anastacia. Pero el méndigo sello no aparecía. Pasé a la oficina de mi jefa (una cincuentona con neurosis), a decirle que el último dia (que me fuí de pinta con la Padawan), le había dejado todas las herramientas delicadas para que las resguardase, y me contestó muy segura que no tenía nada. Por la tarde le pedí a mi colega Yamel que me ayudara revisar la oficina, y muy solícito me ayudó a vaciar todo, ( infructuosamente ) y luego volver a ponerlo en su lugar.
Ayer martes, llegué a la oficina aún más temprano, consciente de que en ello me iba la chamba, y completamente decidida a vaciar los cajones míos y de Anastacia, el archivero y el clóset que tenemos para guardar papelería y despensa (café de grano, galletas), y revisar palmo a palmo la oficina de mi jefa. Nada.
Ese mismo día, no bien había llegado mi jefa a la oficina, las chicas de abajo ya la habían puesto sobreaviso, así que nomás llegar, obvio, nos mandó llamar a los tres a la oficina (Yamel, Anastacia y yo), empenzando por hablar de los hábitos de la gente altamente efectiva, y porqué, según ella, el equipo no “daba el 100″, y todas esas palabras bonitas que les enseñan en los cursos de calidad total, para acabar dándonos la cagada de nuestra vida.
Yamel y Anastacia se la pasaban aventándose la pelotita, ésta última aventándomela a mí (yo debo supervisar su chamba):
-Yo los últimos días ni vine, y ayer por eso me esperé hasta que Dulce llegara, a abrir la oficina, yo ni he abierto nada, etc…-
A lo que mi jefa respondió que el faltar no era pretexto, y que la responsabilidad no es nada más mía.Yo le insistí que antes de salir de vacaciones, yo lo había resguardado todo en su oficina…
Ahí no acabó todo, sino que al bajar a dejar unos papeles, las montoneras de abajo me cayeron y tuve que aventarme un round con todas y cada una de ellas. Todo pasó, mi jefa no tuvo otra que 1) Reportar el “robo” a Administración, y 2)Solicitar un nuevo sello a Bienes y Suministros . Ya estaba mecanografiando el escrito cuando me manda llamar a su oficina. Estoy frita, pensé, me va a pedir que firme mi renuncia como supervisora del equipo.
Esperó hasta que estuvimos completamente a solas para extraer de su cajón,(del cual sólo ella tiene llave) sí, perfectamente cuidado y a resguardo, el chingado sello con todo y su puto cojín.
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1.
magenta | 1 Agosto 2007 at 2:56 pm
aghh qué caganteeeee!