The Secretary
30 Octubre 2006
David: No manches, neta que te amarraron?
Dulce: Si, me amarraron
” hoy no vas a ningún lado, c*bron* “
David: Ora, y hasta que hora te dejaron salir?
Dulce:No me dejaron
y ppotz, que me agarran a verg*zos, igual
Enviado a la(s) 11:44 del lunes
David: y no fuiste a trabajar
Dulce: NOOO
Pido disculpas a mis lectores por haberlos abandonado !tres! dias. Mi amigo el Oso Babas fue el primero en repelar.
El viernes de la semana pasada no pude venir a trabajar porque mi hombre me amarró a la cama (no, no es una licencia poética, sí, literalmente me amarró… y en más de un sentido), me hizo cosas que NO PUEDO ESCRIBIR, realmente lamento no hacerlo, pero es que humanamente se me hacen, aún ahora, imposibles. (y que realmente, le agradezco)
En la oficina nada, me cagaron, pero valió mil veces la pena (No fue ninguna pena), de hecho de eso pido mi limosna. Como ya estoy escribiendo como Belinda (y no la cantante negra de soul, sino la guerita televisa desabrida), mejor les detallo con pelos y señales:
David: que cabron, y que te dijo tu jefa?
Dulce: lo peor que ni me pude reportar crei perdido mi celular, pero no
gracias a Dios AQUI ESTABA jajaja
CÁLLATE que me acaban de cagar y recagar
David: Orale, supongo que te vas a vengar
Dulce: vengar?, Para nada, si de eso pido mi limosna
David: que rico!
El jueves en la noche Neo vino por mí. Hasta me ayudó a etiquetar algunos sobres y registrar unos envíos. Cuando terminamos, me preguntó si podía leer su correo, a lo cual le dije que sí. Se tardaba como 15 minutos(puede parecer poco, pero para leer tu correo, es mucho), así que me fuí a la sala de junto a ver un poco de tele. Era muy tarde para los buenos programas de la sobremesa, y muy tarde para los buenos programas de la noche, sólo había telenovelas>puaj<
En eso se me ocurrió una idea, aunque aún no sé si fue una idea o simplemente una ocurrencia, porque ya la estaba realizando en ese momento. Fui junto a él (que seguía en la página de su bandeja de entrada), y le espeté lo más fuerte que pude:
-Hazte a un lado. Ahí donde estás se me cayó un arete.
Le hablé tan golpeado que se quitó sin chistar. Yo me escondo en el interior del escritorio (es un mueble esquinado donde cabe cómodamente una persona sin ser vista), de un movimiento le tiré la hebilla del cinturón, de otro, el seguro del pantalón, uno más para bajarle el cierre, y me puse… a hacer lo único que puede hacer una mujer en esos casos.
Él estaba tan sorprendido? aterrado?fascinado?, que apenas pudo articular una frase:
- !¿Qué estás haciendo?!
Nunca supe si fue pregunta o afirmación, pero demasiado tarde, yo ya estaba en lo mío.
Lo mejor de todo fue que, con la boca llena y a dos manos, en el momento del éxtasis le pregunté:
-¿Ya pensaste qué vas a decir si alguien te pregunta por mi?
Se tomó cinco segundos eternos para tomar aire, y contestar con inusual tartamudez:
-Ay Señorita…, si yo le contara …Se acaba de bajar por los chescos… ya no tarda en venirse… para acá.
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1.
El Oso-babas | 17 Noviembre 2006 at 7:50 pm
Al menos el no falto a su trabajo, y a ti no te corrieron por falta injustificada. ¿Recuerdas el chiste del CACOQUECO?? Asi te imaginé